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No habrá paz para los malvados: el simple objetivo de hacer buenas películas

2 octubre, 2011  |  Escrito por  |  Publicado en CINE  |  1 Comentario  |   | 

Uno lee que Enrique Urbizu tiene nueva película y casi se le alegra el día. No es para menos. Pocos fulanos de su talento merodean por estas tierras tan a menudo áridas del cine español, pocos fulanos filman por aquí con su precisión y su saber hacer. Sin florituras, sin historias, sin el torsito de Mario Casas ni las braguitas Elsa Pataky, sin salir en la portada de El País Semanal: un tipo que se limita a hacer buenas películas. Con la que está cayendo ahí fuera, casi nada. La semana pasada hablábamos de Terrence Malick, otro que se toma su tiempo entre obra y obra (aunque ahora parece que ha metido la directa). Nada más lejos, probablemente, que el cine de uno y otro, pero ambos comparten un currículum algo escaso para sus años de experiencia. Sospecho, sin embargo, que en el caso del bilbaíno, lejos de perfeccionismos extremos y cuasienfermizos, lo suyo tiene que ver (quizá me equivoque, quizá sean motivos más prosaicos, como el simple dinero) con entregar una película sólo cuando el proyecto le interesa, sólo cuando realmente tiene algo que decir. Y así se ha labrado una dignísima carrera, que incluye la muy reivindicable Todo por la pasta, ese thriller impecable que fue La caja 507 (2002) y un drama seco y desolador llamado La vida mancha (2003), probablemente la obra maestra ignorada del cine español durante la pasada década y una película que me quedaré afónico reivindicando casi en el desierto si hace falta. Ocho años sin saber nada de él (tan sólo una tv-movie que Telecinco, en su línea, ni siquiera llegó a estrenar) hasta ahora.

No habrá paz para los malvados comienza una noche en la que el inspector Santos Trinidad (sí, nombre de novela de Raúl del Pozo, pero no os vayáis todavía) entra en uno de esos lugares finamente llamados “bares de carretera” (o de polígono, en este caso) y se ve involucrado nada menos que en un triple asesinato. La cosa se complica porque un testigo ha conseguido escapar y porque Trinidad, que no está precisamente en su momento de mayor habilidad como policía, no siempre sabe cubrir sus huellas como debería. Y para colmo, esta turbia es un hilo del que, según se va tirando más, se van descubriendo más cosas y cada vez más peligrosas.

Lo primero que llama la atención es la maestría con la que Urbizu (también coguionista) maneja las dos líneas que sostienen el relato: la peripecia del propio policía y la investigación que conducen la jueza Chacón (Helena Miquel, sí, la voz de Delafé y las flores azules a.k.a. “verdurita buena, sí”) y el policía Leiva (Juanjo Artero). Ambas se desarrollan en paralelo con la misma destreza y, cuando convergen, lo hacen con maestría, en un último acto al que nos ha llevado milimétricamente cada una de las decisiones de guión anteriores. Es éste un artefacto preciso, que dosifica la atención pero mantiene el interés, que te tiene en vilo pero no recurre para a ello al juego sucio, a piruetas ni giros bruscos. Nada más lejos de aquí que un golpe de efecto: el tono es seco, sombrío y no parece tener la menor intención de buscar en el patio de butacas una brizna de empatía por el protagonista. Aquí las cosas se apuntan, se sugieren en diálogos escasos, concisos y eficaces.

Hay estilo en esta película, hay ganas de contar algo y convicción de saber exactamente cómo hacerlo. Hay atmósfera y unos actores que están en su sitio: no sólo ese probable Goya 2012 llamado José Coronado (a cuya falta de recursos Urbizu sabe sacar el máximo provecho), sino también el resto del elenco, que muestra que también aquí las cosas están muy bien hechas: cójase cualquier interpretación de los “televisivos” que figuran en el reparto y compárese. Quizá como nos pasaba con Crematorio , su solemnidad sonará impostada a más de uno, pero dudo que más que la de un agente del FBI bebiendo de su taza mientras desencripta contraseñas: cuestión de hábito, insisto. Urbizu sigue con su dichosa manía de hacer sólo buenas películas y aquí consigue firmar algo que nadie más hace por aquí: un buen thriller. Si allí ya existe el cine post 11-S, por aquí ya hay algo de cine post 11-M. Gracias a él.
[Puntuación ReySombra: 7,50]

La ficha de ReySombra:
Lo mejor:
La solidez que transmite en conjunto
Lo peor: Como siempre, algún actor “canta” un poco.
El dato: No es el debut como actriz de Helena Miquel, que ya participó en El idioma imposible (Rodrigo Rodero, 2010).
Recomendada para: Quienes crean que por aquí hay aún hay sitio para cosas como ésta.

Para saber más:
- Rueda de prensa en el Festival de San Sebatián, del que inexplicablemente se fue de vacío.
- Reciente encuentro digital de Coronado en rtve.es a propósito del estreno de la película.
- El tráiler:

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Comentarios

  1. Telémaco24 dijo:

    6 octubre, 2011at 14:36(#)

    tengo muchas ganas de verla

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