Entre comedia y terror llevamos dos semanas muy ligeritas, casi dejándonos el cerebro a la entrada, así que hoy hemos creído que sería conveniente haceros pensar. Tampoco mucho, que nadie se asuste, pero esta semana hemos decidido montaros una sesión de ciencia-ficción. Como siempre, son tres títulos escogidos casi al azar de entre los millones de posibilidades existentes, pero tratando de aportar algo de variedad, tanto temática como estilística y cronológica. En fin, dejemos de justificarnos y de buscar excusas para reivindicar algunos de nuestros clasicazos favoritos. Ahí van las sugerencias de este viernes…
Ultimátum a la tierra (Robert Wise, 1951)
“Klaatu barada nikto”. No hay como pronunciar estas palabras para saber de qué pie cojea alguien. Si se queda con cara de “¿mande?” o intenta soltarte una hostia, es que es un ser humano sano y normal; si pilla la referencia, es que es un fan de la ciencia-ficción clásica. Para no espoilear demasiado a quien no la haya visto (porque se supone que lo que intentamos es que veáis estas pelis, no reventároslas) no revelaremos su significado y nos limitaremos a decir que Ultimátum a la tierra (The Day the Earth Stood Still) trata de una nave espacial que aterriza en la Tierra ante el estupor general. De ella acaba saliendo un extraterrestre (bueno, de aspecto más bien humano y un poco de acento americano) que dice portar un mensaje trascendental que necesita transmitir al mismo tiempo a todos los líderes mundiales. Ver hoy en día esta película es una experiencia realmente sorprendente: no sólo ha envejecido de forma admirable, sino que su mensaje está en muchos sentidos más vigente que nunca. Se encuadra dentro de la vertiente digamos densa de la ciencia-ficción de los 50 (nada de disparar a marcianitos en technicolor, sino tramas más profundas con un cierto componente filosófico), pero que esto no eche a nadie para atrás: es de lo más disfrutable que os podéis echar a la cara. En su día ganó un Globo de Oro Especial por su contribución al “entendimiento internacional”.
Cuando el destino nos alcance (Richard Fleischer, 1974)
Sin relación alguna con grupos indies españoles que pasan de adorar a los referentes del pop de los 60 a adoptar los principios musicales de los mismísimos Camela, Soylent Green es otro de esos clasicazos que resisten sin ningún tipo de problema el paso del tiempo y todo lo que le echen encima. Con lo mal que nos cae (¿nos caía?) el señor Charlton Heston, resulta un pelín incómodo coger su filmografía y pararse a pensar en la cantidad de peliculones que la forman, desde la increíble Sed de mal (Orson Welles, 1958) hasta otro puñado de títulos de cabecera del cine de ciencia-ficción como El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968) o El último hombre vivo (Boris Sagal, 1971). Vamos, que así no hay quien odie. En fin, a lo que íbamos: Cuando el destino nos alcance es otra de esas fantasías distópicas que nos sitúan en un futuro poco prometedor para la raza humana. Aquí el año es el 2022 (ya falta poco, ¿eh?) y en un Nueva York superpoblado y superempobrecido, el señor Heston investiga el asesinato de un multimillonario hombre de negocios que parece tener alguna relación con el Soylent Green, un alimento sintético con el que el gobierno (pseudofascista, como no puede ser de otra manera en este tipo de pelis) alimenta a la población. Atención a los dos secundarios de auténtico lujo: nada menos que Edward G. Robinson y Joseph Cotten.
Blade Runner (Ridley Scott, 1982)
Ah, qué decir a estas alturas de una película de la que probablemente ya se ha dicho todo. Sin embargo, no podía dejar de incluir esta obra maestra entre las sugerencias de hoy (aunque habrá quien me argumento que esto en realidad es más cine negro que ciencia-ficción, y no le faltará razón), primero porque el lugar de honor que merece es sencillamente indiscutible a estas alturas, segundo porque es sin duda una de las cuatro o cinco películas que personalmente me llevaría para sobrevivir a un holocausto nuclear y tercero, porque (por imposible que parezca) todavía queda por ahí gente de mal vivir que afirma que le gusta el cine y aún no la ha visto. Dejémonos de interpretaciones, olvidémonos del unicornio, y mantengamos a un lado la discusión de si preferimos la versión del director o la del productor: si todavía no la has disfrutado, no sé a qué estás esperando. En todo caso, supongo que es simplemente la envidia lo que me hace hablar así: pagaría millones por ver por primera vez el test Voight-Kampf, la casa de J. F. Sebastian o, por descontado, el monólogo de final de Roy. Qué grande es, coño, qué grande.
Extraterrestres que invaden la tierra, futuros imperfectos e historias de detectives disfrazadas con coartada científica: no nos negaréis que el menú de esta semana, a pesar de quedarnos dentro del mismo género, ha sido variadito. Si todavía os quedan fuerzas, os esperamos la semana que viene en el último episodio de nuestra serie veraniega, cuyo denominador común serán… unos presupuestos digamos no muy elevados.
20 agosto, 2010at 21:30(#)
Esta vez no me pillas… de hecho soy una de esas personas que sueltan lo de “Klaatu barada nikto” a ver qué hace la gente. Con lo de Blade Runner… nada que decir que no esté ya escrito. Sí me sorprende Soylent Green, que no conocía. La apunto, junto con las de las semanas anteriores.
Espero las del viernes que viene… ya casi tenemos material para un maratón.
21 agosto, 2010at 12:29(#)
Dos cosas sobre Soylent Green:
Si os fijais en Futurama es muy habitual que en restaurantes y a las horas de comer pidan algo con Soylent Green. Como si el Soylent hubiera sobrevivido al año 2022 y fuera muy común en New New York a pesar de su nefasta composición. (hay que verla para saberlo). Esto siempre me ha hecho mucha gracia aun sin saber qué era el Soylent Green.
http://cort.as/08u7
Discrepo con Polipopton, cuando la vi, me pareció un tostonaco. Una película un tanto inocente, es una distopía de hecho, pero en minúsculas. En tan inocentona en su argumento que Heston parece que se parodia a sí mismo de otras pelis como El planeta de los simios. Es un clásico de nostalgia y hace coña verla, pero buena buena…
25 octubre, 2010at 17:52(#)
[...] el caso de ‘Hostal Pimodán’, o en el caso de este álbum (hemos incluido la película en un especial sobre ciencia-ficción). ¿Qué es aquello que estáis escuchando/viendo/leyendo que os tiene enfrascados y a lo que [...]