Bueno, pues seguimos con nuestra serie veraniega proponiéndoos sesiones triples de películas que, como dice la publicidad de cierto canal de pago, ya tendrías que haber visto. Después de empezar ligeritos el viernes pasado con comedias, hoy nos vamos al lado opuesto. Hoy toca pasar miedito.
Nosferatu, el vampiro (F. W. Murnau, 1922)
Si creíais que las batallas por los derechos de autor son algo reciente que han inventado Ramoncín y Teddy Bautista, estáis muy equivocados. Hace la friolera de 80 años la señora viuda de Bram Stoker denunció a Murnau por sacarse de la manga una película sobre un terrorífico conde que habita en un siniestro castillo y recibe la visita de un joven que no tardará en descubrir que se trata de un vampiro. Todo esto, sin pagar un duro, claro. Obviamente, la viuda ganó el juicio y se ordenó que se destruyeran todas las copias de la película. Por una vez, la lentitud de la justicia hizo un gran favor a la historia, ya que el director alemán ya había conseguido vender Nosferatu fuera de su país, con lo cual circulaban algunas copias ya por todo el planeta. Gracias a estas carambolas podemos seguir disfrutando hoy de esta indiscutible obra maestra del terror primigenio y del expresionismo alemán. Por cierto, para cuadrar el círculo, hace diez años se rodó La sombra del vampiro (con una meritoria interpretación de Willem Dafoe), que trataba sobre el rodaje de Nosferatu… sin citarla. Al igual que la semana pasada, a los poco escrupulosos les contamos que por ahí hay filántropos que la han subido enterita a la red (por ejemplo, aquí).
La noche de los muertos vivientes (George A. Romero, 1968)
El otro día ya os dimos bastante la paliza con el tema zombi, pero tratando el tema que estamos tratando hoy y siendo como son los muertos vivientes uno de nuestro subgéneros terroríficos favoritos, no podíamos dejar de citar a una de las madres del cordero, a la gran precursora de todas las películas modernas de este palo o al menos de todas las de serie B, sea por vocación o por imposición. El neoyorquino George A. Romero, toda una institución en estas lides, mueve todos los hilos (dirección, guión, montaje y fotografía) de esta historia sin grandes secretos: la radiación de un satélite hace que los muertos salgan de sus tumbas y, una vez al aire libre, lo primero que éstos hacen es ir a por la pobre Barbara, que pasaba por allí para enterrar a su pobre padre. Cutre como ella sola, La noche de los muertos vivientes consigue con esa tan efectiva fotografía en blanco y negro un encanto muy especial y logra que algunos de sus recursos acaben por convertirse en dogmas para una legión de directores que vendrían después.
Posesión infernal (Sam Raimi, 1981)
Es muy curioso el efecto que producen las películas de terror en algunas personas. Cada uno libera tensión a su manera y supongo que es por eso por lo que tanta gente, en vez de gritar o saltar, se ríe, sea durante o después del susto en cuestión. Y supongo también que es por eso por lo que ha funcionado tan bien la mezcla gamberra de terror y comedia que empezó a gestarse en los 80 precisamente gracias a cintas como a este proyecto casi amateur de Sam Raimi, rodado con dos duros, mucha ilusión y muy pocas pretensiones. Aquí tenemos a un grupo de zagales que se van de excursión a una cabaña perdida en el medio del monte. Por si esto fuera poco imprudente no se les ocurre otra cosa que bajar al sótano y darle al play cuando encuentran un magnetófono misterioso. Claro, pasará lo que tiene que pasar (los demonios se despiertan cabreados) y nosotros disfrutaremos como enanos con una película fresca y divertida como pocas, siempre que te vayan este tipo de saraos. ¿Queréis una curiosidad? Pues buscad en los créditos y veréis que uno de los montadores era… ¡Ethan Coen!
Si nuestras propuestas de esta semana tampoco os han convencido demasiado, dadnos otra oportunidad. La semana que viene otro menú triple, esta vez algo menos terrorífico.
13 agosto, 2010at 11:48(#)
¡No es de extrañar que denunciaran al señor Murnau!
Es tal cual la escena en la que el Conde le pregunta al señor Harker si la joven de la fotografía es su esposa (Mina Murray) y “ve” a su amada Elisabetta retratada…
14 agosto, 2010at 0:40(#)
Las 3 pelis son unos grandes clásicos, y con gran vergüenza digo que no vi ninguna de ellas… ¡pero espero remediar eso pronto!
Como curiosidad, decir que en Marvel hay una línea de comcis llamada “Marvel Zombies” y en ella todos los superhéroes son muertos vivientes (sí, lo sé, yo también sigo pensando a quién se le ocurrió tal cosa). En uno de los números se hace un especial llamado “Army of Darkness”, como una de las pelis de la trilogía de Posesión Infernal… ¡y sale el prota de las mismas!
14 agosto, 2010at 10:24(#)
@Poliptoton: ¿’Mentiras y gordas’ también es terror?
@Doctor Freak: la próxima vez que hables de Marvel, pon un OFFTOPIC: TELÉMACO, COMENTA CONMIGO. y todos te lo agradeceremos… ¬¬
18 agosto, 2010at 7:43(#)
Tomo nota, como la semana pasada. Por cierto, acabo de ver “After Hours” y no tiene desperdicio.
4 febrero, 2011at 17:39(#)
NOSFERATUR
Una por amb gust a mort
m’espetega les dents
quan les darreres clarors s’allargassen
i la nit es fa mestressa dels camins.
L’olor a sang s’escampa per l’aire
i les cames bruixades em porten al castell,
al taüt enteranyinat del ratpenat,
mentre els fills de la foscor udolen.
L’ànima del caçador em mira amb avidesa.
Toca la mitjanit amb l’ombra de les urpes.
El vampir estén les ales
i a mi m’aclapara un agre son.
Lluu el dia amb el coll ensangonat.
Tremolós remeno els sòtols cercant taüts.
Li clavo l’estaca al cor i… Aaaah…!
També he de jaure a esperar les dotze!
Adriana Ferran (la poeta dels petons)