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Clásicos para una noche de verano (I): comedias

6 agosto, 2010  |  Escrito por  |  Publicado en CINE  |  4 Comentarios  |   | 

En verano casi todos tenemos más tiempo. Más tiempo para disfrutar, para irnos de juerga, para no hacer nada en absoluto y también para ponernos al día en alguna de nuestras asignaturas pendientes. Por ejemplo, en cine. Hace meses que tu colega el cultureta te regaló el pack de Eisenstein y prometiste que lo verías “en vacaciones, cuando tuvieras tiempo”. Pues bien, ese momento ha llegado y ya no hay excusas. Los de la tele lo saben bien y seguro que este verano más de un canal nos casca uno de esos típicos ciclos de westerns en la sobremesa o rescata alguna cinta que ya cuenta algunas décadas, como está haciendo estos días La 2 nada menos que en prime-time y, por cierto, con buenos resultados de audiencia (para lo que es La 2, entiéndaseme, que no es que Centauros del desierto tenga más share que Sálvame). Bueno, pues en ReySombra queremos ayudaros a poner en forma vuestro cerebro este verano (para la operación biquini ya llegáis tarde) y dedicaremos nuestros Viernes Cine de este mes a recomendaros tres clásicos que, por los motivos que sean, consideramos que han envejecido lo suficientemente bien como para que sean un buen plan para una de estas noches. El método para conseguirlas (televisión, DVD u… otros) ya será cosa vuestra. Hoy empezamos con comedias, para que la cosa no se haga muy espesa.

Luna nueva (Howard Hawks, 1940)
No pienso hacer ni un comentario sobre el título: baste un simple “ésta fue antes (de hecho, 70 años antes), ¿vale? Bien, pues una vez despejada la cuestión, soltemos el palabro: Screwball Comedy. Puede que el término así, en frío, no os diga mucho, pero (resumiendo) os diré que hace referencia a esas comedias clásicas (años 30 y 40), elegantes, sofisticadas, con personajes generalmente de la alta sociedad, que se caracterizaban sobre todo por los enredos continuos, la locura total que progresivamente se iba adueñando de la historia y unos diálogos ingeniosos y sobre todo, rápidos, muy rápidos. Hay varios ejemplos célebres, desde Sucedió una noche (Frank Capra, 1934) a La fiera de mi niña (Howard Hawks, 1938), pasando por esta joya también dirigida por el autor de Scarface. En ella, la reportera estrella de un conocido periódico (Rosalind Russell) decide dejar la profesión para casarse por segunda vez. Sin embargo, su primer marido y también jefe (Cary Grant) llevará a cabo todo tipo de artimañas para evitarlo. No es difícil deducir que es una adaptación de una obra de teatro (que más tarde revisaría también Billy Wilder en Primera plana), pero poco importa: los diálogos se suceden a tal velocidad y la película discurre a tal ritmo que uno no tiene tiempo ni de pensar, apenas de reír. Uno de esos antídotos infalibles contra la depresión. Para los poco escrupulosos, aquí la tenéis enterita.

Uno, dos, tres (Billy Wilder, 1961)
Otra adaptación teatral que también se desarrolla a un ritmo endiablado, aunque ni por tiempo ni por muchas otras razones podamos meterla en el saco de las screwball comedies. Aquí tenemos al enorme James Cagney interpretando al jefe de ventas de Coca-Cola en Berlín (recordemos, plena Guerra Fría) que se las promete muy felices al tener muy cerca un trato para expandir sus ventas al otro lado del muro. Pero las cosas se complican (y se complican muchísimo) cuando el presidente de la compañía le confía por unos días a su hija, que se ha enamorado de un comunista radical. Al margen de consideraciones de segunda lectura (el mensaje todavía tan vigente sobre las relaciones políticas y comerciales, el cinismo con que está tratado el tema del choque ideológico), una cosa sobresale por encima de todas: uno no para de reírse, probablemente de una forma que conseguirá ninguna película actual, así que fuera prejuicios. Aviso: el nivel de estrés de la cinta consigue que, al terminar de verla, uno acabe físicamente agotado. De ésas a las que el término “obra maestra” se les queda muy, muy pequeño.

Jo, qué noche (Martin Scorsese, 1985)
De enredo en enredo, aunque éste ya supera todo lo imaginable. Primero lo obvio: ese título a lo comedia descerebrada adolescente es patrimonio de la distribución española (el original es After Hours). Y después lo un poco menos obvio: es probable que si a uno le hablan de grandes comedias el nombre de Martin Scorsese no sea precisamente de los primeros que le vengan a la mente, teniendo como tenemos todos en el subconsciente sus historias de mafiosos y sus recitales del señor De Niro. Pero ocurre que a mediados de los 80 (los 80 ya cuentan como “clásico”, ¿no?) el bueno de Marty decidió tomarse un respiro y afrontar este divertimento menor que a la postre ha resultado ser el mayor placer oculto de su filmografía. Intentar resumir el argumento en tan pocas líneas no sólo sería imposible, sino también poco recomendable, porque precisamente uno de los puntos fuertes de la película es ese constante “más difícil todavía” que va desarrollando según pasa los minutos. Dejémoslo en que un pringado empleado de una empresa informática (Griffin Dunne, qué mal ha enfocado este hombre su carrera de actor y director, madre mía) pierde el último metro de la noche y a partir de ahí comienzan a pasarle todas las putadas imaginables, cada una mayor (y más divertida) que la anterior. Humor surrealista, peculiar, único. Para descubrir. Por cierto, alguien la ha subido a Youtube en partes: yo me lavo las manos.

En fin, son sólo tres y si nos preguntáis dentro de dos minutos os diríamos otras tres diferentes, pero es lo que hay. Se aceptarán sugerencias y discusiones posteriores en los comentarios. La semana que viene, nada de risas: a pasar miedo…

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Comentarios

  1. Mad Hatter dijo:

    13 agosto, 2010at 0:34(#)

    Tomo nota, tomo nota. Las screwball comedies siempre me han gustado, aunque no supiese hasta hace dos minutos que se llamaban así. Mi favorita hasta el momento (y en espera de ver las que recomiendas): “Arsénico por Compasión”. Hacía tiempo que no me reía tanto, tienes mucha razón en lo de que las películas actuales a duras penas las consiguen igualar.

    Ya se sabe, “cualquiera tiempo pasado…”

  2. Clásicos para una noche de verano (II): terror dijo:

    13 agosto, 2010at 11:10(#)

    [...] pues seguimos con nuestra serie veraniega proponiéndoos sesiones triples de películas que, como dice la publicidad de cierto canal de pago, ya tendrías que haber visto. Después de [...]

  3. Javimetal dijo:

    11 septiembre, 2010at 16:23(#)

    ‘Jo, qué noche’, este lunes a las 12.00h (de la mañana) en laSexta. Lástima que esté en prácticas..

  4. La cartelera en 60” (24 de junio): otro resacón | Rey Sombra dijo:

    24 junio, 2011at 8:36(#)

    [...] SÓLO UNA NOCHE (Massy Tadjedin) Tenemos una crisis: el matrimonio de Joanna y Michael no está en su mejor momento, porque ella sospecha que él tiene algo con Laura. Hombre, hasta aquí bien, pero si os decimos que Laura es Eva Mendes y Joanna es Keira Knightley, pues… a lo mejor ya no parece tan sorprendente, la verdad (y no hablamos de una cuestión meramente física). La película para parejitas de la semana, en cuyo reparto encontramos al perdidísimo Griffin Dunne (Jo, qué noche) [...]

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