The Amazing Spider-man 121 (1973)
El comic que lo cambió todo.
Hagamos un pequeño momento de reflexión: hoy en día vivimos una época de una segunda revolución tecnológica. Podemos saber prácticamente todo lo que ocurre al instante, da igual que pase a 2 metros de nuestra casa o en Australia. La información queda “atrasada” a una velocidad pasmosa, y ya en los últimos años el efecto de Internet es incuestionable (¡hasta puede haber blogs como este!).
Ahora echemos la vista unos años atrás, hasta los 70, cuando reinaba el pelo a lo afro, la música disco y las hombreras aún no habían traumatizado el mundo de la moda. La televisión era algo novedoso, con series como Starsky y Hutch o Los Ángeles de Charlie, y el periodismo escrito tenía un gran peso, siendo capaz incluso de hacer dimitir a presidentes del gobierno, gracias a periodistas como Berstein y Woodward y su informador, Garganta Profunda (cuya identidad se supo mucho tiempo después, en 2005).
Apliquemos todo esto a los comics: ahora ya casi no hay sorpresas, Internet nos permite enterarnos de la última noticia o rumor antes de que se publique aquí, lo que en cierto sentido es bueno, pero por el otro le quita toda la magia (por ejemplo, ¿qué intriga tiene leer el comic de la muerte del Capitán América si ya sabes quién es el asesino?). Antes de la llegada del red de Redes, sólo se podían saber algunas cosas y a cuentagotas, siempre que escribieses una carta al Correo del lector que publicaban en los números mensuales y que te contestaban, con suerte, 6 meses después de habérselo enviado (por cierto, desde aquí mi homenaje a gente como Dr. Átomo, y especialmente al gran Cels Piñol, autor de la hilarantamente divertida y currada saga Fanhunter).
Y en los 70, ¿qué pasaba? Ay, ¡el mundo era muy distinto! En esa época, sólo sabías lo que pasaba en el comic cuando lo leías. O, si tenías suerte, cuando un chico de tu barrio también los leía y el destino os hacía cruzaros por la calle y descubrías esa afición. Las tiendas especializadas no existían, los números los comprababas en el kiosco por un precio de risa y, si ya no lo querías, podías dejarlos en la tienda para que los comprase otra persona y tú hacer lo mismo (aún no se había estrenado Star Wars, así que George Lucas todavía no había creado el concepto de merchaidising ni esa eficaz manera de sacarnos los cuartos…).
La conclusión de todo esto es que la sorpresa estaba asegurada cada mes. Fuese cual fuese la serie que comprases, no tenías ni idea de lo que iba a pasar (como mucho, el título de la historia porque la anunciaban al final del número anterior). Pues bien, con este planteamiento nos colocamos en junio de 1973 (lo siento, mis amigos siempre me dicen que me enrollo un montón cuando hablo de comics… ¡se ve que es cierto!). La serie, The Amazing Spider-man, la que estuvo desde el inicio del trepamuros en 1963.
El número 120 tenía la “novedad” (ya había pasado más veces) de que Peter Parker no estaba en Nueva York, sino en Montreal, cubriendo un artículo para el Daily Bugle (nombre que si traducimos pierde toda la gracia: El clarín diario). Pero como la suerte del chaval es peor que la de Kenny el de South Park, el viaje se complica con la llegada de Hulk, contra el que tiene que pelear en las instalaciones de la antigua Expo Universal de 1962. Más o menos, una historia normalilla y que bien servía para salvar el mes.
Pero el siguiente número fue de todo menos “habitual”.[Próximamente más...]


27 julio, 2010at 13:56(#)
Genial cómic, me acuerdo cuando lo leí por primera vez, sabiendo ya el final, para la época, el momento, lo que representa, es perfecto… La onomatopeya mejor utilizada de la historia, jejeje (snap!)
27 julio, 2010at 18:47(#)
Partiendo de la base de que ningún comic cambió mi vida…
Estamos ante uno de los mejores comics de la historia, ya no sólo por el cómo, sino por el qué. Marvel deja claro en los 70 que sus superhéroes son “normales”, no gente venida de otros planetas ni supermillonarios intocables, gente como tú y como yo, pero con poderes. Poderes que no les libran de las desgrcias, como que se muera el amor de tu vida… Excelente comic!!
27 julio, 2010at 21:17(#)
Me he quedado con ganas de saber más…
27 julio, 2010at 23:55(#)
Antes de nada, pido perdón por el rollo macabeo que suelto para explicar un comic, pero es que me parecía importante contextualizarlo porque si no (como en la mayoría de las cosas) no se apreciaría la importancia del comic en su totalidad.
Me alegra MUCHÍSIMO (lo de digo con toda sinceridad) que opinéis como yo sobre este comic, que para mí supuso un antes y un después en mi visión de los comics y en la madurez con que los veía. Siempre lo pongo como ejemplo cuando quiero demostrar que estas historias no son sólo para niños.
3 agosto, 2010at 13:32(#)
[...] 1ª parte era ésta. Si no la has leído, hazlo y continúa [...]
14 octubre, 2010at 11:43(#)
[...] y se reflexionó sobre drogas, la muerte como algo falto de honor y sentido (por ejemplo, la de Gwen Stacy o la de Jean DeWolff), la sexualidad(tema poco tratado, eso sí, pero reflejado en personajes como [...]