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‘Air Doll’: los problemas de un poema japonés

16 julio, 2010  |  Escrito por  |  Publicado en CINE  |  2 Comentarios  |   | 

No he escondido nunca aquí mis prejuicios hacia gran parte del cine oriental de hoy en día y no voy a hacerlo hoy tampoco porque me parece justo que la gente sepa dónde se mete antes de leer algo. Salvo contadas excepciones que en los últimos años han firmado individuos tan dotados como Zhang Yimou, Wong Kar-Wai o Kim Ki-Duk, el cine oriental (y sí, soy consciente de la herejía de englobarlo todo en tan injusta etiqueta) tiende a desquiciarme con sus duraciones desmedidas, su humor pueril, su poesía de cajón y sus pésimas bandas sonoras. Con estos precedentes, una película con una trama como la que nos ocupa (una muñeca hinchable que cobra vida y debe enfrentarse al mundo real) debería haberme provocado principalmente ganas de salir corriendo, pero hete aquí que quien la firma es un fulano llamado Hirokazu Koreeda, incluido en mi saco de excepciones a la norma gracias a esa absoluta obra maestra que se llama Nadie sabe. Así que, por respeto o por mera curiosidad, la cosa merecía al menos un visionado.

Una vez concedido ese visionado, debo reconocer que la película ha acabado por superar mis expectativas iniciales, aunque principalmente debido a que éstas eran más bien bajas. Lo eran porque el planteamiento me parecía ridículo a priori y me lo sigue pareciendo una vez vista y se han visto superadas porque al menos su puesta en imágenes le hace ganar algunos puntos. Aunque no me entusiasme, admito que Air Doll es una película con un tono y una atmósfera propios: ese Tokio gris e impersonal está bien conseguido y mejor transmitido. El director de Still Walking logra que nos dejemos llevar de la mano de esa muñeca en su búsqueda de respuestas, un viaje melancólico, ingenuo sin resultar irritante y semifilosófico por momentos, un relato arriesgado, construido a base de silencios, que adopta y rechaza al mismo tiempo el estilo y la estructura del cuento de hadas, contado con elegancia, con delicadeza, con una sobriedad que, por contraste con el chocante planteamiento, resulta la mayor parte del tiempo muy gratificante.

¿Problemas? Muchos. Para empezar, ese viaje se nos hace excesivamente largo y reiterativo. El planteamiento no parece dar para casi dos horas y los apuntes filosófico-poéticos que por momentos parece querer plantearse esta película se esbozan tan tímidamente que quedan bastante desdibujados, hasta dar la sensación de que el autor tira la piedra y esconde la mano porque no sabe cómo salir de algunos jardines en los que él solito se mete. Y en todo caso, esa torpe voz en off que aparece en contadas ocasiones a modo de remiendo de los descosidos del guión no parece la mejor forma de encajar las piezas. Para rematar, Air Doll parece apuntarse a una moda cada vez más extendida en el cine de hoy en día (en la que, por cierto, los asiáticos son auténticos expertos) y que no puede tocarme más las narices: las películas con 24 finales. Parece que ya ha dicho la última palabra, pero no: falta un epílogo más. Y luego otro. Y otro. Señores, tengamos las ideas más claras, hagamos un mejor uso de ese fantástico recurso que es la elipsis y no forcemos en exceso al sufrido espectador, sobre todo cuando ya llega justito de fuerzas a la parte final del metraje.

Son muchos los peros de este último párrafo, sí (casi se diría que más que los pros), pero, por fallido que pueda resultar el film en varias de sus pretensiones, sigo bastante convencido de que su visionado no es en absoluto una pérdida de tiempo. Se persiguen muchas cosas y sólo consiguen unas pocas, pero al menos se ha intentado. La capacidad de sorpresa es un valor muy cotizado y es, desde luego, una de las razones que permite, pese a sus debilidades, salvar de la quema a esta muñeca que busca su lugar en el mundo.
[Nota: 6,00]

La ficha de ReySombra
Lo mejor: Su estética y su capacidad para venderte motos en muchos momentos.
Lo peor: Acaba dándose contra muchos muros.
Recomendada para: Amantes de lo japonés, buscadores de poesía urbana y gente sin prisa en general.
El dato: Está basado en un manga (que desconozco por completo) llamado Kuuki Ningyô.

Para saber más:

  • Entrevista con el autor en la que desentraña algunas claves de la película.
  • Una muestra (de las pocas que hemos encontrado por la red) de lo que hace Yoshiie Gouda, autor del manga original.
  • No, no vamos a poneros links sobre muñecas hinchables. Enfermos, que sois unos enfermos.
  • Tráiler oficial:

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Comentarios

  1. Telémaco24 dijo:

    16 julio, 2010at 7:43(#)

    hablando del cine asiático, zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz…

  2. Javimetal dijo:

    16 julio, 2010at 22:54(#)

    A ver, el argumento es bastante estúpido, pero estos japoneses siempre crean unas atmósferas geniales mitad misterio, mitad asepsia, la mar de majas.

    Y oye, no crees que buscando un poco, ¿encontrarías el modelo de muñeca hinchable que inspiró la película? Eso sería documentación, no perversión…

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