Acostumbramos como estamos a series que se estiran hasta la agonía, que se siguen alargando hasta que no las reconoce ni su padre o que se limitan a hacer mil y una fotocopias del mismo capítulo una y otra vez, resulta toda una anomalía en la televisión de hoy que una serie parta de un nivel medio para ir creciendo y creciendo, sin visos (por el momento) de haber tocado techo. A la que nos ocupa hoy le ha pasado esto. Se llama Breaking Bad y si no la estás viendo ya, deberías.
Recapitulemos. Hace un par de años se estrenaba en la cadena americana de cable AMC Breaking Bad, una serie sobre un amargado profesor de química de provincias, con mujer embarazada y un cáncer terminal, que se ve obligado a sumergirse en el mundillo del tráfico de drogas para no dejar en la ruina a su familia (recordad: esto es Estados Unidos y su maravilloso sistema sanitario) antes de palmarla. Su estreno no tuvo gran repercusión: por una parte, la sinopsis recordaba vagamente a Weeds (por cierto: qué ganas de que vuelva ya) y por otra, se trataba de la primera producción original de un canal básicamente dedicado a emitir películas clásicas de Hollywood. Pero poco a poco, empezó un runrún que hablaba de la excelente interpretación de su protagonista (Bryan Cranston, al que algunos recordaréis de Malcolm in the Middle), de un guión muy sólido y de una extraña fotografía que utilizaba a la perfección la asfixiante atmósfera de Nuevo México para darle un tono muy personal.
Bueno, pues visto hoy en día, aquello no fue absolutamente nada. Vistos hoy en día, los siete episodios de la primera temporada sólo se pueden entender como una mera introducción, un pequeño aperitivo que apenas sirvió para presentarnos a los personajes e introducirnos en su mundo. Hubo que esperar a que llegara la segunda, esa que comenzaba con un extraño oso de peluche en una piscina cuyo origen jamás podríamos haber imaginado, para que el relato alcanzara verdadera altura. Jesse y Walt formaban una pareja legendaria, los secundarios comenzaban a desarrollarse de verdad y las tramas (cómo olvidar el increíble episodio del cajero automático) daban un salto de calidad espectacular.
Breaking Bad no es una serie especialmente fácil. El tono es pesimista, la puesta en escena es sombría (pese a estar llena de luz, por paradójico que pueda parecer) y, definitivamente, los personajes, salvo alguna excepción, no son simpáticos. Es más: no lo son en absoluto. Y sin embargo nos importa lo que les ocurre y además los entendemos: todavía me pregunto cómo lo han conseguido. Supongo que tomándose su tiempo para desarrollarlos y siendo siempre honestos respecto a ellos con los espectadores, sin escatimar ninguna de sus facetas menos agradables y proporcionándoles un verdadero arco (más allá del “esta tía al principio me caía mal, pero al final me la trinco”, que suele ser la máxima evolución de personajes en muchas series de la última hornada). Protagonistas con caracteres contrapuestos, trama criminal, personaje con enfermedad grave… Breaking Bad podría haber tomado el camino fácil (sensiblería, enredos simpaticones y unas cuantas hostias de vez en cuando para despertar al personal), pero ha optado por el opuesto. Sus guionistas han sido valientes y han tomado decisiones que podían haber espantado al público y reventado la historia, pero lo han hecho con la maestría suficiente como para no hacer ninguna de las dos cosas.
Repetidas llamadas a un buzón de voz como gesto desesperadamente romántico, agujeros en una caravana que dejan pasar la luz y metafóricamente atraviesan el cuerpo de los personajes, un memorable monólogo sobre la búsqueda del momento perfecto, ése que va justo antes de que todo empezara a joderse… No sólo en las líneas gruesas es Breaking Bad una maravilla: también en multitud de pequeños y fantásticos detalles. Su salto de calidad la ha llevado hasta una altura muy superior al resto, hasta el punto de que (salvo que la inminente cuarta temporada de Mad Men nos desmienta) estamos hablando probablemente de la mejor serie de televisión de este momento y, en todo caso, de una obra maestra, de una absoluta barbaridad. Si todavía no la conoces o no has devorado hasta el último (y por supuesto genial) episodio, no sé qué coño haces todavía leyendo esto.
9 julio, 2010at 14:16(#)
Es una serie que tengo apundada, que ya me recomendó mi novia hace bastante… pero como soy poco de series, y aun estoy acabando los Sopranos, hasta que los termine no me pondre con ella. (que conste que los soprano los empece a ver hace menos de un año…)
22 julio, 2010at 18:43(#)
[...] encontramos a Krysten Ritter (la novia de Jesse Pinkman en la segunda temporada de la gran Breaking Bad) o a Ving Rhames, al que tal vez recordéis de Pulp Fiction o la trilogía de Misión Imposible. Y [...]
18 agosto, 2010at 11:16(#)
me la estoy bajando, mi duda es: donde coloco los minisodes? entre la primera y segunda temporada, o entre la segunda y la tercera?
22 agosto, 2010at 18:08(#)
Los minisodes puedes colocarlos directamente en la papelera de reciclaje, como en todas las series…
23 agosto, 2010at 2:28(#)
Amén
16 octubre, 2010at 9:10(#)
[...] Mad Men y Breaking Bad ya entronizadas más que consolidadas y a la espera del que esperan que sea su gran petardazo del [...]
18 octubre, 2010at 20:27(#)
¿Y el episodio de la mosca? Ni en series ni en películas, hacia tiempo que no veia nada semejante, que una tontería como la jodida mosca diera para un duelo entre dos actores como ese. Sin salvavidas, sin trucos, sin golpes de efecto, con unas tomas espectaculares, en un ambiente casi claustrofóbico, sólo dos tios frente a frente. Si hubiera Oscars para series se lo merecian los dos.
20 octubre, 2010at 6:14(#)
[...] episodios. Especial dentro de lo que ya era especial, entiéndase. Me mojo: a pesar de los grandes pretendientes al trono que han surgido últimamente, Mad Men sigue siendo la más grande. Y mis argumentos son los [...]
28 diciembre, 2010at 8:29(#)
[...] sí misma dignifica no sólo a su canal, sino a todo su medio. [Poliptoton] 2. BREAKING BAD (AMC) No digáis que no os habíamos avisado. Si ya hace unos cuantos meses os recomendábamos ardientemente esta serie trepidante, ahora, que [...]
22 abril, 2011at 16:18(#)
[...] AMC: será un canal pequeñito, pero a día de hoy cuenta con las dos mejores series del momento (Breaking Bad y Mad Men; casi nada, oiga) y sus últimos movimientos (como Rubicon, de la que hablaremos en su [...]
2 mayo, 2011at 17:06(#)
[...] BOTTLE EPISODE: Término muy manejado últimamente a raíz de un reciente capítulo de Community. Se trata de esos episodios que normalmente suponen un receso en la trama de una serie y que se desarrolla íntegramente en un mismo escenario (o unos pocos) y con un par de personajes (o unos pocos), como “Secrets and Lies” de Urgencias (con un puñado de personajes “castigados” al estilo El club de los cinco) o el celebérrimo “The Fly” de Breaking Bad. [...]
14 junio, 2011at 17:00(#)
[...] de las que estaban latentes desde hacía tiempo entre ambos. Una pequeña obra de arte dentro de una serie para enmarcar. Tranquilos, el 17 de julio está cada día más cerca… [...]
26 junio, 2011at 20:23(#)
[...] de bien y hacéis caso a nuestras recomendaciones, posiblemente ya os suenen The Wire, Mad Men, Breaking Bad, Californication, Rubicon, Fringe, FlashForward (I y II), Los Soprano, A dos metros bajo tierra, [...]
27 junio, 2011at 16:23(#)
[...] sencillo como tres letras: AMC. Ese pequeño canal que nos ha regalado dos obras maestras (Mad Men, Breaking Bad) más otra que nos dejó a medias (Rubicon) y a la que incluso le perdonamos ese globo llamado The [...]