
Viernes: segundo día del Primavera Sound y segunda vez que tenemos la misma sensación: este año hay mucha, mucha gente. No es que las colas en las barras o para coger tickets fueran excesivas (punto a favor de la organización), pero tenemos la sensación de que las mareas humanas que se están moviendo en esta edición no las habíamos visto antes. En fin, vamos con la crónica de otra jornada más que positiva (con alguna excepción)…
Empezamos ruta con THE NEW PORNOGRAPHERS, ideales para primera hora y a quienes un poquito de sol les habría sentado todavía mejor. No eran un imprescindible en la lista de nadie, pero al final acabaron convenciendo a la mayoría. Pop luminoso y efectivo que cumplió sobradamente. Justo a continuación llegaba una de nuestras grandes dudas de la jornada: ¿Low o SCOUT NIBLETT? Aunque era un poco como escoger entre papá y mamá (de hecho, nos cuentan que los mormones de Minnesota se salieron), decidimos apostar sobre seguro con una de nuestras chicas favoritas. Somos muy, muy poco objetivos con Scout Niblett, así que más de uno podrá decir que carecemos absolutamente de criterio cuando se trata de hablar de ella y probablemente tendrán razón, pero es que ayer, de nuevo, volvió a ofrecer un concierto sensacional.Su voz, su encanto, la calidad de sus canciones… Aunque quizás hubiéramos agradecido una ubicación diferente, el suyo fue para nosotros uno de los grandes momentos de esta cita.
Después tocaban otros viejos conocidos: los americanos Yo La Tengo, travestidos de CONDO FUCKS. No parece que el disfraz de proyecto paralelo haya despistado a la afición, porque el Escenario Vice (no demasiado grande) estaba a reventar y la mayoría de los asistentes disfrutamos de este pequeño capricho de veteranos. Sus versiones en clave garagera y lo-fi de clásicos del rock son un plato muy de agradecer, sobre todo si se traslada al directo con la misma contundencia que el disco. Veredicto: notable alto. Y para compensar, a continuación llegó el momento bajón, encarnado en unos BEACH HOUSE que parecen tener al personal encandilado sin que acabemos de saber muy bien por qué. Reconociéndoles estilo y elegancia (no hacerlo sería injusto), hay algo que no le podemos permitir a nadie y es que nos aburran. Así que, por mucho que se agradezca algo tranquilito a la hora de cenar, no es para eso para lo que estábamos aquí: los de Baltimore no nos convencieron.
El segundo gran dilema de la noche llegaba a continuación, pero se resolvió con facilidad. WIRE tuvieron un comienzo de concierto algo plomizo, así que huimos raudamente para ver una vez más a WILCO. Los problemas de sonido del comienzo nos hicieron dudar si nos habríamos equivocado, pero las tablas se demuestran en los momentos difíciles y Jeff Tweedy se marcó un memorable “Jesus Etc.” en versión acústica para dar tiempo a que se arreglaran los desperfectos. Una muestra más de que Wilco son de esos grupos que han llegado hasta donde están por méritos propios, por habérselo currado durante años de una trayectoria impecable. Dicho de otra forma: se lo merecen. Sólo saben hacer grandes conciertos y el de anoche, pese a las dificultades, también lo fue. Grandes de verdad.
Entreacto: había que llenar tiempo hasta el otro punto culminante de la noche y las alternativas eran varias. Optamos por ver de nuevo a LES SAVY FAV hacer el gamberro un rato. Después de haber subido ayer al escenario con Superchunk (“I’m jealous of me”), Tim Harrington volvió a correr entre el público en calzoncillos, robar un foco y hacer todas esas cosas que sabe que su público espera, para desesperación de técnicos y personal de seguridad. Presentó algunos temas nuevos que tampoco despertaron excesiva admiración y, como siempre, entretuvieron mucho. Pasamos de puntillas por donde estaba MARC ALMOND (mejor no haremos comentarios sobre lo poco que vimos, por si nos está leyendo su familia) y disfrutamos de lo lindo con el tecnopop de COLD CAVE, a los que no nos habría importado catar a horas más altas de la noche.
Y por fin, los PIXIES. Qué bien sienta que algo sea previsible cuando lo previsible es tan bueno. Hora y media de hit tras hit que desataron la locura de los miles de personas congregadas ante Frank Black y los suyos. Aunque nos pagaran mucho dinero, nos sería muy complicado escoger más de un par de canciones descartables de su setlist. Directos, divertidos, contundentes, efectivos… Siguen siendo los putos Pixies.
Por último, el final de la jornada nos dejó mal sabor de boca. Había muchas expectativas puestas en YEASAYER (el propio festival utilizó su música para sus anuncios en televisión) y la decepción no pudo ser mayor. Ni el sonido, ni las (ejem) voces, ni la música… Nada funcionó en un concierto bastante desastroso donde a cada canción era más complicado oír aplausos y más fácil irse a la barra y ponerse a hacer balance de lo visto hasta ahora. Esperemos que sólo sea un borrón puntual y la jornada de hoy, la última, vuelva a traernos grandes momentos. Si sobrevivimos, mañana os lo contamos.
26 junio, 2010at 12:19(#)
[...] Reconocible, bien interpretada y razonablemente enérgica teniendo en cuenta que el del escenario no es precisamente Tim Harrington. Ante tan prometedor comienzo, me pregunto si no exagerarán las malas lenguas, si no disfrutaré [...]