El Observatorio de la Violencia de Género, viene de publicar los datos referentes al primer trimestre de este año: un total de 13 muertas, 3 más que el año pasado, referido al mismo período.
Esto es lo que se repite año tras año, mes tras mes, semana tras semana, en telediarios y programas de sucesos: violencia contra las mujeres. ¿Qué está pasando? Muchos dicen que siempre ha habido, y que ahora se denuncia más que antes. Reconozco que esto es cierto, que en la actualidad las víctimas cuentan con más medios y la sociedad ha avanzado en cuanto al papel que juega la mujer en la misma, pero, estos casos con los que desayudamos casi a diario, en otros países no son tan frecuentes. Y al revés, en otros son mucho más aunque estén silenciados. Lo que no cabe duda que es una lacra para la sociedad.
Podríamos empezar un debate sobre la situación actual, las causas, las formas de combatirlo, el papel del Ministerio de Igualdad…sin embargo, mi objetivo es otro y consiste en, con la excusa de la publicación de estos datos, traer a colación una película española que versa sobre el tema: Te doy mis ojos, de Icíar Bollaín.
El inicio del film nos muestra a la protagonista (Pilar) escapando de su casa con su hijo para refugiarse en la de su hermana, huyendo de su marido maltratador.
Pilar y su hermana Ana, son la antítesis: la primera totalmente anulada y dependiente de su maltratador, sin vida social, con una imagen absolutamente deteriorada por los golpes físicos y los morales. Ana por su parte, una mujer moderna, independiente, dedica su vida al arte y vive con su pareja, un británico.
El papel de Ana es fundamental, para intentar abrirle los ojos a Pilar y gracias a ella, consigue encontrar un trabajo y crear una vida social. Ese entorno aun le ayuda a ver que lo que Antonio siente por ella no es realmente amor.

El papel de Antonio, está interpretado por Luis Tosar, con una interpretación para quitarse el sombrero, logrando que el espectador lo llegue a odiar y asquear por su actitud para/con su mujer. No se queda tampoco atrás Laia Marull en el papel de su mujer. Una de las escenas más difíciles y que quedará por siempre grabada en fuego en mi mente es una paliza que Antonio propina a su mujer dejándola totalmente desnuda en el balcón a la intemperie.
Antonio: Así que te vas a eso.
Pilar: Sí. Lola me está esperando.
Antonio: Mírame cuando te hablo. ¡Vuélvete! ¡Vaya pinta!
Pilar: Quiero estar presentable.
Antonio: Y que te miren ¿no?
Pilar: Yo no he dicho eso.
Antonio: Eso es lo que te enrrolla. Eso es lo que haces cuando hablas de tus cuadros:
pasearte de arriba abajo y que te miren lo guapa que eres. Que te miren las piernas y
el culo
(Antonio la saca desnuda al balcón y Pilar se orina de miedo)
No logro entender, porqué actuaciones tan logradas y difíciles como la de estos dos actores o la de otros muchos en películas que no son grandes superproducciones tienden a quedar en el olvido, y para los medios de comunicación solo hay tres o cuatro actores sobre los que hablar, con trabajos bastante mediocres. (huelga decir nombres y el tema daría para otra entrada).
La historia está muy bien contada, de forma simple pero efectiva. Reproduce como un calco de la realidad el ciclo del maltrato: discusión, violencia, huida, perdón, reconciliación, inicios felices, humillaciones, maltratos, discusión, violencia, fuga…y como siempre un individuo que lo que pasa es que se siente inferior.
Produce efecto en el espectador, no lo deja indiferente y eso es lo que toda pieza artística pretende.
Terapeuta: A ver, Julián ¿por qué dices tú que está mal?
Julián: Porque está histérica perdida. No da pie con bola. Ahora dice que la pego, que
la he pegado. Bueno, alguna vez la he dado algún empujón… pero, vamos, eso no es
pegar. En realidad, en todas las parejas hay algún roce en algún momento dado.
Otro maltratador en rehabilitación: Pero, bueno ¿qué pasa? ¿no te hace los suficientes motivos? Porque la mía me provoca precisamente para que yo la pegue.
Ha obtenido muchos galardones entre ellos el Goya a mejor película, mejor dirección, mejor interpretación femenina y masculina protagonista, mejor interpretación femenina de reparto, mejor guión original y mejor sonido, a lo que se unen las conchas de plata al mejor actor y actriz protagonista. Con todo, en los premios a las interpretaciones de Luis Tosar y Laia Marull, como ya he comentado, no tengo ningún reproche, pero el resto me parecen galardones en exceso.
Le atribuyo por tanto, un valor social esperando que haya servido para que alguna mujer que la haya visto, haya reconocido su situación personal y haya dicho de una vez por todas: ¡Basta!
La ficha de ReySombra:
Recomendada para: Los que quieran ver cine español serio.
Lo mejor: Luis Tosar.
Lo peor: Que la realidad supera la ficción.
El dato: Por esta película, Icíar fue la segunda mujer en la historia de los Goya premiada con el Goya a mejor dirección (la primera fue Pilar Miró).
Para saber más:

21 abril, 2010at 17:30(#)
gran película e boa “radiogradía” da mesma
deixo o meu graíño de area… http://www.youtube.com/watch?v=TOuJLYFD3Uw
23 abril, 2010at 22:31(#)
De verdad, ¿es que Luis Tosar ha hecho alguna vez una interpretación mala? Así, de memoria, no recuerdo ninguna floja…