Cuando vuelves a ver por enésima vez a un grupo que te gusta, te preguntas cuáles son los alicientes para “repetir”. Evidentemente, si hay nuevo disco (en este caso, el que más nos ha gustado del 2009), es un factor importante. Si las anteriores ocasiones lo has disfrutado, no te importará repetir. Si a tu novia también le gusta, y además ronda la estúpida fecha de San Valentín, es preferible invitarla a un concierto y no contribuir a “tradiciones consumistas” sin sentido sentimental [y lo siento, pero por no participar de esta farsa no dejo de ser romántico]. Y si, por encima, te rememora (hacía -casi- justo 2 años) uno de los mejores conciertos a los que has asistido -precisamente, The Sunday Drivers + Niño y Pistola, en el mismo recinto-, blanco y en botella, ¿no?
Vale, había algún otro motivo más. La sensación y el rumor de que posiblemente esté próxima su separación convertía al evento en un MUST. Y la gente, aunque no compartiese ninguno de mis motivos para acudir, respondió estupendamente. Llenazo absoluto en la Sala Capitol, y representando una de las grandes bazas del grupo: saber llegar a un amplio público sin hacer concesiones. Porque era muy llamativo el crisol que tenía rodeándome: delante, unos adolescentes (“en el sentido más peyorativo de la palabra”) que parece que, viendo que en un cine hay que estar sentados y en unas butacas incómodas, preferían darse el lote, animándose a falta de teloneros; a mi derecha, unos padres (cuarentones o cincuentones -es más, me he encontrado a un profesor mío de la carrera en el concierto-), y a mi izquierda, universitarios, aunque el perfil más repetido era el de tipo con barba de veintitantos-treintaypocos, ya fuese acompañado por su pareja sentimental o por el colega del alma-. Y aunque pueda parecer innecesario el análisis sociológico del target del grupo, considero que es fundamental: han alcanzado el mainstream de los “interesados en música” (melómano implica ciertas dosis de mitomanía, coleccionismo – con discos/vinilos originales- y de cierto afán obsesivo de estar constantemente informado, complementado con eternas discusiones o en la elaboración de listas sobre grupos): desde el teenager que se deja esos flequillos tan antinaturales que le llevan a la tortícolis compensatoria, al padre de familia que no se ancla en los grupos de su juventud, al adultescente que ya no sabe lo que es la radiofórmula y que necesita, a veces, un grupo que sirva de bisagra entre “sus grupos” y los del resto de sus amigos. Y para todos éstos, The Sunday Drivers son perfectos.
¿Motivos? Muchos. La búsqueda de la perfecta melodía pop. El aroma a añejo de sus canciones. Unas estructuras atemporales, y clásicas, pero que, a la vez, suenan actuales. Y una idea, tan manida pero necesaria, de conseguir que el romanticismo no quede ñoño o cursi. Si a todo eso le sumas una vez personal, un rock tan consistente como exquisitamente arreglado, y accesible tanto para oídos no “entrenados” como para melómanos compulsivos, encontraremos la fórmula de su éxito. Sin tener en cuenta un repertorio que ha sabido crecer desde su debut de una manera natural, sin necesitar virguerías ni florituras para lograr el aplauso unánime que consiguen en sus directos, en los que suenan especialmente envolventes y cálidos. Porque, en lo que aquí importaba, tocan muy bien. Sin apenas hacer parones hasta los bises, encadenaban canciones (tocaron la mayoría de su último disco) que, incluso las que no han sido singles, eran aclamadas, aunque, claro está, la sala se venía abajo con el arranque de ‘Do it’, o botaba con el riff de ‘My plan’, o, faltaría más, con ‘On my mind’. Especialmente acertado me ha parecido el fichaje del nuevo “hombre-orquesta” del grupo, que se encarga de teclados, percusiones y de la mandolina en la inicial y rompehielos ‘(Hola) To See The Animals’ -un espectáculo de hombre, especialmente en los pretendidamente intensos e imperfectos arrebatos de teclados en el crescendo de ‘So What’-.
Y como el repertorio de la primera parte del concierto se basó en su último ‘The End of Maiden Trip’, llamaba especialmente la atención la energía de un grupo en el que, inconscientemente, no acabamos reparando en la inmediatez de temas como ‘I’ o ‘Everything reminds me of you’, o en la sinuosa robustez de ‘Only in the dark days’ o ‘Guerrilla’. Cierto es que dominan los medios tiempos: ‘Passing you by’, ‘She’ o, especialmente, ‘Often’ (sí, es “nuestra canción”), o las crecientes ‘Miracle’, ‘Specially’ o ‘Better If I’, por lo que parece que es un grupo blandito, pero han demostrado que el rock clásico no necesita distorsión, ni actitud punk. Y claro, con la sala llena a abarrotar, y una evidente retroalimentación público-grupo -destacaría la ovación a Lyndon en sus segundas voces en ‘Sing when you’re happy’, las veces que Jero veía interrumpidos sus agradecimientos, y las ovaciones, especialmente con la interpretación acústica y en solitario de Jero de ‘The end of Maiden Trip’, y, sobre todo, de su versión de ‘In my life’, de los Beatles -ya junto a Lyndon-.
No obstante, y a pesar de que, insisto, nada hay que reprocharle al grupo, me quedo con cierto regusto amargo. Ya no sólo por su hipotética separación (sería una verdadera lástima, de uno de mis grupos favoritos), sino por la sensación de que, por mucho que lo intenten, otros ¿grupos? como El Canto del Loco y Pereza serán los que seguirán partiendo el bacalao y llenando pabellones. Por eso prefiero pensar que, junto con otros grupos, The Sunday Drivers está representado por este pepinillo – que tanto ha dado que hablar-.
La ficha de ReySombra:
Recomendados para: Amantes del rock americano y del alt-country (Wilco, Death Cab For Cutie), y del brit-pop (Doves, Travis, Coldplay, los Radiohead de ‘The Bends’). The Beatles. El POP.
Lo mejor: La consistencia de un repertorio en el que no encontramos un tema malo. La intimidad de ‘The End of Maiden Trip’ con sólo Jero a la guitarra, y la versión de ‘In my life’.
Lo peor: Que el mundo sea injusto, y que “sólo” llenen salas en vez de pabellones. Que de verdad se cumple el nombre de su último disco, y sea el final de, al menos, un ciclo.
El dato: Este año, además de su próxima gira por Francia, han colgado el Sold Out en el 02 Academy Islington (Londres). Para este concierto tan especial, hasta han montado un “spin-off” de su web.
Para saber más:
- Web oficial del grupo.
- Además, puedes enterarte de sus novedades vía Facebook, Twitter, o Myspace. Además, mira sus fotos en Flickr y sus vídeos en su Unvlog.
- Puedes escuchar sus 3 últimos discos en Spotify. Allí también encontrarás esta versión de ‘Dancing Queen’. Sí, la de ABBA.
- El año pasado, junto con Flaming Lips, fueron teloneros de Coldplay en el Estadio Olímpico de Montjuic. Al igual que los Flaming Lips, no tuvieron los problemas de sonido que los secuaces de Chris Martin.
Agradecimientos:
Las dos primeras fotos, cortesía de Adrián Moreno, responsable de Pista Oculta. Puedes leer aquí su crónica. Foto del setlist, cortesía de la chica agraciada con el folio y una baqueta. [Por cierto, la última canción, que no se ve en el folio, fue 'Rainbows of Colours'.]


26 febrero, 2010at 12:35(#)
La crónica-crítica que haces del concierto en la Apolo es una plasmación literaria y estética de lo que el variado público que tan bien describes busca, y encuentra, en la música y, concretamente, en los directos de TSD. Estoy contigo, y dejo el comentario en tu post precisamente para decirte que me siento reflejado, traducido, casi al cien por cien en lo que has escrito. Y, con seguridad, quedo fuera de los márgenes de la muestra demográfica que defines, porque he entrado ya en los setenta.
Sólo me gustaría añadir una cosa: el hecho mismo de que TSD hayan decidido, por lo que se oye, poner término a su empeño de estos once últimos años juntos de forma meditada y tranquila (aunque, seguro, la procesión vaya por dentro de cada uno de ellos) indica una forma de entender la vida artística y la música muy de apreciar, del todo coherente, además, con lo que muestran en sus directos.
27 febrero, 2010at 15:37(#)
Gran crónica, cuando ui al concierto no sabía que planteaban su separación, pero de haberlo sabido lo habría hecho más imprescindible todavía. Me gustaron mucho en directo!
28 febrero, 2010at 17:50(#)
@Daniel: El intento de “estudio sociológico” fue muy superficial, por lo que me alegra que te salgas de lo que aparece recogido. Y, se separen o no, no hay absolutamente nada que reprocharle al grupo. Todo un ejemplo, tanto en directo como en estudio.
@Adrián: Por lo que intuyo, era la primera vez que los veías. Lo de la separación me enteré por la entrevista que le hizo Javier Becerra a Lyndon en Retroalimentación, aunque a esas alturas ya tenía la entrada comprada. De todas formas, he escuchado rumores desde la salida de este último disco….