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'The Road', los finales que nos gustan y los que nos espantan

12 de febrero de 2010 1 views 3 comentarios Escrito por Poliptoton


Vale, hagámoslo de esta forma: vamos a hablar de The Road como si acabara un minuto, sólo un minuto, antes de lo que lo hace en realidad. A ver qué pasa.

¿Por dónde empezar a enumerar las virtudes de esta película? Es difícil escoger cuando se te acumulan tantas cosas por decir y todas quieren salir al mismo tiempo. Obviamente podemos comenzar por la calidad de la historia y la maestría del guión, que cuenta como material de base con nada menos que La carretera, de Cormac McCarthy, casi unánimemente reconocida como una de las grandes novelas de estos últimos años. Y podemos seguir, por supuesto, elevando a los altares una vez más a Viggo Mortensen. Parece mentira que aquel fulano que hace una década deambulaba por cosas tan espeluznantes como La pistola de mi hermano (Ray Loriga, 1997) o el remake de Psicosis que perpetró Gus Van Sant haya llegado a convertirse no sólo en un tipo que escoge muy bien sus proyectos (yo todavía recuerdo Promesas del este como si la hubiera visto ayer), sino en directamente uno de los grandes actores que tenemos en activo hoy en día.

Se podría optar por continuar recalcando una obviedad: la fotografía de Javier Aguirresarobe es sencillamente alucinante y no sería trivial pararse a recordarlo, porque el éxito o el fracaso de la traducción en imágenes de una historia como ésta depende en gran parte de ella. The Road es una película gris, triste, oscura, polvorienta, exactamente igual que ese mundo y sus habitantes.

Y podríamos darle también su momento de gloria al director, el señor John Hillcoat, autor tan sólo de un par de referencias inéditas en España, que coge un material más que complejo y no es que sólo salga airoso del lance, es que lo maneja con auténtica maestría. Consigue, por ejemplo, sacar auténtico petróleo del niño protagonista en casi todas las escenas (llorar no es lo suyo, qué se le va a hacer) y también crear alguna de las imágenes más poderosas que yo he visto últimamente en cine. Porque no hay en esta película sustos, ni zombies, ni asesinos con garfios que saben lo que hiciste el último verano, pero yo he pasado verdadero medio con ella por momentos. No hablo de miedo adrenalínico del que se consigue con un susto fácil, un zoom y una banda sonora a todo volumen: ése se pasa en cinco segundos, en lo que tarda en comenzar la siguiente escena. Hablo del miedo que se te cala en los huesos, el que no te deja vivir tranquilo mientras dura la película, el que atrapa en la pesadilla que estás viendo: el que provoca ver a los bandidos saliendo del túnel cuando aún no sabemos quiénes son ni qué van a hacer o el que siento cuando padre e hijo se encuentran lo que se encuentran al entrar en aquella casa aparentemente abandonada.

Podría también hablar de las guindas del pastel que son las apariciones de Charlize Theron o el gran Robert Duvall, podría… Podría, en resumen, decir muchas cosas buenas y muy pocas malas: quizá algún momento de adaptación literaria chirriante (¿no hay en Facebook grupos de odio a las voces en off innecesarias?) o la muy enervante banda sonora, por mucho que venga firmada por los señores Cave y Ellis. Pero serían auténticas minucias. Todo esto, claro, hasta que llega ese último minuto.

Lógicamente, no voy a desvelar nada sobre ese desenlace. Me voy a limitar a decir (y quien quiera entender, que entienda) que, por mucho que mantenga más o menos la esencia del desenlace del texto original, me parece la mayor cobardía que he visto en cine desde el final de Traffic (Steven Soderbergh, 2000). Y aunque esto no debería desmerecer todo lo anterior, porque lo anterior sigue estando ahí, es inevitable que me dé rabia ver cómo se puede estropear de esta manera algo que desde ya podía ser (y creo que no exagero) una de las películas de esta nueva década. Puede que el señor Hillcoat haya tenido que tragar, pero a mí todavía se me tiene que pasar el cabreo.

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3 comentarios »

  • manderley ha dicho:

    Con esta crítica, dan muchas ganas de verla, así que apuntada queda en mi lista de pendientes.

  • Basil ha dicho:

    Comparto casi toda la crítica, pero siendo una adaptación tan fiel a la novela de McCarthy, no creo que ninguno de ellos (ni director ni guionista…) estuviera por la labor de cambiar el final. Tampoco me parece que sea incoherente, sin entrar en detalles para no destripar nada, con lo que se ha narrado anteriormente, además, como en la novela, me da la sensación de que se da mucha cancha al espectador para que saque sus propias conclusiones. Tal como está el mundo en “The Road”, tampoco me parece que se pueda hablar de “happy end”, al menos en el sentido que se conoce en Hollywood.

    El final de “Traffic” no es malo, es simplemente comodón. El de “The Road” no lo es ni por asomo. A mí, por lo menos, me crea bastante incertidumbre.

  • poliptoton (author) ha dicho:

    (Bueno, vamos a poner SPOILER por si acaso, que nadie lea si pretende ver la peli)

    @Basil: La cuestión es que yo creo que el final podía crear esa incertidumbre (que a mí me parecería el desenlace perfecto) siendo un poco más sutil. No sé, no me parecería mal que el niño se fuera con el extraño y uno se quedara con el mal rollo en el cuerpo de qué pasará. Pero si vemos también a la mujer, que es súper maja, le dice que todo va a salir estupendamente, le cuenta eso de que le habían estado siguiendo (que, creo yo, no hay por dónde cogerlo) y hasta tenemos un perro la hostia de mono, yo no veo muchos resquicios abiertos. Pero en fin, esto, como todo, está en los ojos de quien lo ve…

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