
Título: The fall: El sueño de Alexandría.
Año: 2006.
País: India-USA-Reino Unido.
Director: Tarsem Singh.
Reparto: Lee Pace, Catinca Untaru, Justine Waddel, Julian Bleach, Robin Smith, Daniel Caltagirone, Leo Bill, Sean Gilder, Grant Brett Swamby, Marcus Wesley, Jeetu Verma.
Premios: Mejor película en el Festival de Cine Fantástico de Sitges, año 2007.
La historia está ambientada en los años 20 en un hospital de Los Ángeles, en donde se encuentran un especialista de cine (Roy), recuperándose de un accidente que le impide andar, y una dulce niña (Alexandría), que se trata de su brazo roto. Entre ambos surge una promesa: él le va a contar la historia más maravillosa del mundo, en la cual se mezclan ciertos toques de realidad con el mundo de los sueños.
La atmósfera del hospital es oscura, deprimente e incluso un poco claustrofóbica. Sin embargo, los momentos en los que Roy cuenta la historia a Alexandría la luz, los colores y una enorme plasticidad inundan la pantalla.
El director, tardó en crear su obra 17 años, y de forma muy curiosa: es también director de spots comerciales y escogió el dirigir aquellos que implicaban una ubicación cercana a la que deseaba para su película. De esta forma, al desplazarse para rodar el spot también lo hacía consigo el equipo del film. Esa experiencia en anuncios publicitarios, en los que, las imágenes han de hablar por sí mismas y se ha de producir el mayor impacto visual posible, se manifiesta claramente a lo largo de todo el metraje. Además, lo momentos de interrupción de la narración de la historia por parte de Roy, están milimétricamente estudiados, de forma que mantienen en vilo al espectador en todo momento.
Lo más sorprende es que casi no presenta efectos por ordenador y la mayoría fueron creados a través e trucos de cámara, lo que la hace según mi punto de vista, aun más grande.
Mención especial también merece la niña protagonista, ya que era la primera vez que participaba en una película y no hablaba inglés (idioma en el que se rodó), así que tuvo que aprender fonéticamente sus diálogos. Sus tropiezos en la pronunciación y escritura hacen que sea más creíble su edad de 4 años y su aprendizaje de la lengua.
Los que la critican alegan que detrás del espectáculo visual no hay historia. Yo estoy totalmente en desacuerdo y creo que hay un trasfondo del que se pueden extraer conclusiones interesantes. Sin duda transmite algo: usemos el poder de nuestra imaginación, como cuándo éramos niños, ello nos llevará a límites insospechados. Porque como decía Calderón de la Barca: La vida es sueño.

7 febrero, 2010at 21:27(#)
Pareceume unha película interesante, pero a verdade é que houbo momentos nos que me aburría un pouco. Eso sí, estéticamente é preciosa