Vampire Weekend: Contra
Había mucha expectación respecto a uno de los lanzamientos más madrugadores del año. Porque su debut había sido magnífico (y por haberse convertido en el ejemplo más claro de ‘africanismo’), porque es un “siempre-difícil” segundo disco, porque muchos los miran con recelo (¿estos pijos son los salvadores del indie?) o, por si se la estampaban, con las expectativas tan altas que teníamos en ellos.
No es un disco tan inmediato como el anterior. Pero no decepciona. Es más, es un triunfo que los reafirma en su posición. Supongo que en su cómoda situación en el indiepop mundial, a medio camino entre la parte más sofisticada y experimental (Animal Collective, Grizzly Bear, Of Montreal) y la más accesible (Arctic Monkeys, Franz Ferdinand o Phoenix, por ejemplo). Y aunque quizá sea exagerado (lo es, pero por seguir haciendo el símil), ¿no os parece que tienen algo del aura de los Strokes? (que ya van siendo horas para que publiquen nuevo disco, ¿no?): recuperando el foco de atención hacia Nueva York, siendo igual de aclamados a ambos lados del charco, con un estilo ya definido y característico -y sentando cátedra-, la habilidad para progresar sin renunciar a su esencia, el ser “niños bien” dedicándose a la música…
Bueno, a lo que iba. Han cambiado el ritmo. No hay las explosiones de rabia de ‘A-Punk’ (la única, ‘Cousins’), pero es que tampoco hace falta. El mejor símil que se me ocurre es compararlo con el Barça, entre la primera temporada y la actual de Guardiola. Si en ésta no tienen la misma verticalidad, el mismo hambre de gol y no consiguen goleadas en la primera parte (esto equivale al debut de Vampire Weekend, con lo inmediato de ‘Mansard Roof’, ‘M79′ y demás), parece que están mucho peor, pero siguen líderes en la Liga, con una vuelta imbatidos, y en octavos de la Champions. Y siendo el equipo más goleador y el menos goleado, por mucho que se refuercen otros equipos. Pues aquí es igual: no atosigan, no avasallan, pero siguen marcando el ritmo: más contenidos, como jugando al ralentí, pero cambiando el ritmo de medio campo hacia delante. Siguen teniendo el ingenio en los desmarques, la profundidad en sus bandas, el olfato en la delantera… con nuevas alternativas: percusiones inverosímiles (‘”White Sky”), medios tiempos que luego no lo son (“California English”, “Horchata”), descargas de adrenalina (“Cousins”), y esa extraña habilidad para tener esos temas que (aún) no son single que te acaban chiflando (fantásticas ‘Giving Up The Gun’ -mi favorita- y ‘Holiday’).
Sin embargo, destaca la seguridad y la comodidad por la que avanzan en canciones más reposadas (‘Taxi Cab’, ‘I think Ur A Contra’) o en los medios tiempos (‘Run’, ‘Diplomat’s Son’). Cierto es que en su debut teníamos ‘I Stand Corrected’ y ‘The Kids Don’t Stand a Chance’, pero la evolución de un disco a otro es asombroso. Esa manera de retratar la desolación, la soledad y el desengaño (las dos primeras de este párrafo), o de desarrollar las canciones, con unos crescendos imprevisibles (las dos siguientes), nos dejan la esencia de este grupo: son inteligentes, imaginativos, dinámicos, coloristas y despiertos. Avanzan sin dar pasos en falso (ni el auto-tune de ‘California English’), y abriendo todavía más el abanico del multiculturalismo tanto musical (africanismo, dancehall, reggae,…) como de referencias (‘Horchata’, ‘California English’, ‘Diplomat’s Son’) que los convierten, sin duda alguna, en uno de los grupos escapados de los nacidos en la segunda mitad de los 00, sacándoles varias cabezas de ventaja al resto de pelotón.
Reválida superada. Y de qué manera. [8,50]
Puedes escuchar el disco en su web.








Supongo que estaré en minoría, pero me gusta más que el primero. Probablemente porque tampoco me entusiasmaron nunca: los vi como una anécdota (la moda esta del “africanismo” va a durar lo que yo te diga) y tampoco me pareció que tuvieran un directo arrebatador precisamente. A lo mejor ahora tengo que revisar el otro y me encuentro con que tenía más chicha de la que yo pensaba, vaya usté a saber.
Mi favorita es “Run”, por cierto.
Esta mañana he vuelto a escuchar el primero, y el primer cambio que se nota entre ellos es la maravillosa producción de este nuevo álbum: se nota todo mucho más elaborado, más concienzudamente pensado, y el primero ahora parece casi una improvisación, como una maqueta. En comparación, porque ojalá todos los debuts estuviesen tan ricamente arreglados como el de Vampire Weekend.
Yo, definitivamente, creo que aquí hay grupo. Pero oye, nunca se sabe cuándo pueden pillarse una pájara…
Encántame…Qué pena que os concertos teñan que ser en época de exámenes
Ui, non coinciden xD. Igual entonces teño que pensar que son unha vaga para movilizarme en vez de que non podo ir por culpa dos exámenes…ou que son pobre, eso tamén pode ser.
Amisuli, creo que non quedan xa entradas…
Pero sí, en exámenes perdímonos este finde a Arctic Monkeys, por exemplo. E Vampire, en Madrid, son no teatro Circo Price, que seica está moi ben para os concertos.
PD: en exames (para mín) coinciden Sunday Drivers, pero irei… (ti xa terás acabado, así que non tés escusas)
Xa, xa, fai moito que non quedan, pero no momento en que quedaban eu entereime e pensei “bah, terei exámenes/non terei diñeiro” e olvideime…e ahora dame rabia…
Eu non sei se irei a sunday drivers, xa mos perdin miles de veces xD. Se convenco a mariña igual vou, pero creo que vai estar difícil…Vou a parís en marzo e xusto están ali xDDDDDD pero eso xa sería un pouco chungo non? Non sei eu…
[...] Vampire Weekend: Contra [...]
[...] no?) de New York City, aunque más bien parece que lo mejor de estos chicos está por llegar (Contra casi supera, a mi modesto entender, a su debut homónimo). Cuando escuchamos que tal grupo o tal [...]
[...] Koenig prácticamente inauguraron el año con su celebrado Contra (otro de esos raros ejemplos de “el segundo era mejor”), pero justo ahora acaban de sacar este festivo tema como tercer single. Apenas dos minutos que, [...]
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