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'Un tipo serio' o el placer de las películas menores

29 enero, 2010  |  Escrito por  |  Publicado en CINE  |  4 Comentarios  |   | 

Estamos tan acostumbrados a las entrevistas promocionales que ya nos conocemos todos sus tópicos. Creo que el más recurrente, sobado y previsible es el de “Éste es mi trabajo más personal”. Siempre, sin el menor lugar para la sorpresa, la última obra, ésa que a la editorial, la discográfica o el estudio le interesa vender en ese momento es casualmente “la más personal” en todos los casos. No he visto ni una sola entrevista promocional de Joel y Ethan Coen respecto de Un tipo serio (así de raquítica ha sido su distribución) y, sin embargo, si les escuchara decir esta misma frase, por una vez me la creería. Y es que esta cinta, aparentemente y sólo aparentemente una obra menor dentro de la filmografía de estos hermanos, da la sensación de transmitir vivencias propias, conocimientos adquiridos en primera persona. Incluso, por momentos, se intuye que circula por ahí más de una broma privada a modo de travesura.

A Serious Man es una película judía, muy judía. Tan judía que, a su lado, una de Woody Allen parece un vídeo de Al-Qaeda. Digo esto no como chorrada al primer toque (que también), sino para aclarar que a veces tengo la sensación de que el hecho de no estar plenamente inmerso en esa cultura me hace perderme algunas referencias, algunas líneas, algunos matices. Pecata minuta, eso sí, porque lo que he disfrutado con ella hace que me haya costado horrores encontrar un reparo como éste que ponerle.

Digámoslo claro: estamos ante un film raro. Y es precisamente esa extrañeza, ese carácter diferente e inclasificable, lo que lo convierte en una de las opciones más interesantes de la cartelera actual. Es una retorcida y peculiar comedia sin chistes que puedan ser definidos como tales, es una reflexión filosófica profunda pero al mismo tiempo muy cínica (por una vez no es gratuito hablar de Kafka), es un marciano relato de un perdedor absoluto al que de nada le sirve (más bien al contrario) ser tan sólo ligeramente menos imbécil que toda la gente que le rodea. Las imágenes, desde su poderoso prólogo hasta su intrigante final, tienen fuerza, y los diálogos, incluso los más surrealistas, cumplen siempre con su doble función de descolocarte y hacerte partirte de risa (aunque me consta que no será un tipo de humor con el que comulguen todos los públicos).

Los temas, los personajes, las formas de esta película le harán, estoy seguro, ganarse una etiqueta inmediata a ojos de la mayor parte de la crítica: obra menor. Pasará probablemente como un pequeño divertimento de estos dos, como un pasatiempo hecho con cuatro duros (porque ¿quién les va a negar un capricho a estas alturas?) mientras encuentran tiempo para entregarse a otros proyectos más nobles. Lo dejo bien claro: no estoy de acuerdo. E incluso, aunque así fuera, creo que ésta es una de esas veces en las que el hecho de plantear un relato en tono “menor” lo que consigue es precisamente liberarlo de corsés, de exigencias, de presión y dejarlo fluir más libre que nunca, sin las expectativas de “es la nueva gran película de X y, por lo tanto, tiene que ser una obra maestra”. Como La conversación (Francis Ford Coppola, 1974), como Medianoche en el jardín del bien y el mal (Clint Eastwood, 1997), como ¡Jo, qué noche! (Martin Scorsese, 1985), grandes películas, en definitiva, que, partiendo de planteamientos menos ambiciosos que otras de sus autores, consiguen brillar con luz propia como disfrutables excentricidades, como pequeñas cápsulas de genialidad que en ocasiones se agradecen más que otras entregas más excesivas.

Qué más da que se trate de un equipo recién ascendido que jamás llene las portadas de los grandes diarios deportivos: aunque sea en la última jornada, de penalty injusto y en el último minuto, si se cuela en el cuarto puesto, la Champions es suya de pleno derecho. Vivan los modestos, vivan las películas menores, viva Un tipo serio. Y vivan los Jefferson Airplane.

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Comentarios

  1. Dr. Chou dijo:

    29 enero, 2010at 16:35(#)

    outro exemplo do difícil que se fai ás veces ir ao cine… debe haber como tres salas en toda Galicia na que pasen esta peli. En Santiago non hai rastro dela, joder, e non é porque os Coen funcionen mal en taquilla.

    Repito o discurso dalgunha entrada anterior. Pq non chega esta peli, pq non chega unha obra mestra triunfadora ata debaixo das pedras, como La Cinta Blanca??? Algo cheira a podre das distribuidoras…

  2. Poliptoton dijo:

    29 enero, 2010at 17:33(#)

    Es algo que nunca he entendido, sobre todo en Santiago, ciudad universitaria y con una agenda cultural más que decente.

    Es un mundo complicado, sí. La distribuidora ha optado por un estreno “minimalista” y ha salido con sólo 62 copias. El rendimiento por sala ha sido cojonudo, así que la lógica diría que debería empezar a llegar a más ciudades, pero…

  3. Javimetal dijo:

    31 enero, 2010at 2:24(#)

    Jajaja, estoy de acuerdo con tu “entrada más personal”. ;)
    Y lo del cine y la música, estoy convencido de que es un caso perdido. Me refiero: quién apuesta su pasta en este negocio quiere recuperarla, y puede ser más arriesgado o menos. Tengo muy claro que necesitamos que una Euromillones le toque a alguien con criterio (o en su defecto, a mí), y que apueste por cine, música, teatro y demás “de autor”. Porque, en el fondo, sólo hace falta ajustar propuestas a aforos y precios. Pero claro, la gente prefiere ir a ver ‘Avatar’ porque la ha visto todo el mundo, antes que apostar por esa sala que estará medio vacía… ¡Coño! ¡Que a veces por ahorrarte la cola por las entradas te merece la
    pena arriesgarte!

    PD: Lo de las distribuidoras, y lo de las discográficas, es darnos motivos para darle a la mula, al JDownloader o a lo que sea. ¿O no?

  4. Poliptoton dijo:

    31 enero, 2010at 12:54(#)

    Pues sí. De hecho, de ésta concretamente corren por ahí unos DVDRips de una calidad fantástica…

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