
La semana pasada ha sacudido nuestra “Iberia Sumergida” una de las bandas con más número y más acérrimos fans de las “stadium bands”: Muse. Servidor tenía planeado verlos en concierto en Barcelona, pero la chapuza monumental con la que gestionaron logísticamente el concierto (cambio de fecha a última hora porque alguien -el Ayuntamiento, la Federación Española de Tenis o qué se yo- se encaprichó en celebrar la Copa Davis el fin de semana siguiente al concierto necesitando una semana (?) para adecuar el Palu Sant Jordi y que los tenistas españoles puedan entrenar allí). Y que conste, que si me parece mal que adelanten el concierto a un martes con sólo 2 semanas de antelación, peor se nos debe quedar la cara cuando a viejas y decadentes glorias (y eso le queda demasiado grande) como The Prodigy y Marilyn Manson cambian el mismo recinto por el Estadio Olímpico. Tranquilos, ya hay rumores de un concierto de Muse en ese recinto… el próximo septiembre. A buenas horas… Y en este caso, mal de muchos no es consuelo de tontos.
El caso es que, como ya hicimos con Kings of Convenience , vamos a hacer un repaso a su discografía (de estudio), para analizar si de verdad todas las pasiones (y odios) que levantan están justificadas.
Podéis escuchar los discos pinchando sobre sus carátulas en Spotify.
Showbiz (1999)
Hace 10 años, llegaban a la escena británica post-britpop y, sobre todo, post-’OK computer’, un trío que había cogido el dramatismo, la épica y los tics vocales de Thom Yorke, y los había barnizado en un hardrock musculoso, progresivo y contundente (¿en relación con The Smashing Pumpkins?), con un punto entre la angustia de Placebo y la rabia de los primeros Manic Street Preachers. Ya. Nada nuevo bajo el Sol. Pero debajo de esa atmósfera de tensa calma, y de esos falsetes inquietantemente desbordantes, se intuía un grupo joven, seguro de sí mismo y aunque cargantemente melodramáticos, aportaban varios singles potentes que nos hacían intuir que había algo más que un hype, como “Sunburn”, “Muscle Museum”, “Cave”, y otros temas interesantes (“Fillip” o “Sober”). Abusaban en el saqueo a Radiohead, pero para sus fans eran más divertidos que unos emergentes Travis. Y claro, aún estaban por llegar los estandartes del “rock adulto británico”, también herederos de Radiohead, como serían luego Elbow o Doves. [7,50]
Origin of Simmetry (2001)
Si la mayoría de grupos en su segundo disco apuestan por continuar la fórmula que les ha dado réditos, y habitualmente obtienen resultados más pobres que su debut, ya sea por conformismo o por presiones externas, el salto cualitativo que impulsó a Muse sólo se puede sustentar en una ambición inquebrantable, y en una autoconfianza brutal. Y sí, también talento. Porque, aunque aparentemente no se nota un cambio de enfoque a la hora de afrontar las canciones, tan sólo por la sutileza y variedad de los arreglos de teclados (‘New Born’, ‘Space Dementia’), los “marcianismos” en las guitarras (‘Hyper Music’, ‘Citizen Erased’) y la naturalidad de los crescendos (‘Micro Cuts’, ‘Dark Shines’) este disco habría supuesto un paso adelante. Pero es que si además posees dos riffs tan hipnóticos, consistentes y adictivos como ‘Plug in Baby’, ‘Bliss’ y otros temazos como ‘New Born’ y ‘Feeling Good’ (estupenda versión), el resultado es más que satisfactorio. Aunque no acabes de encontrar la posible relación entre el título y el disco. [8,25]
Absolution (2003)
La consolidación. La consagración. La clarividencia y el acierto a la hora de administrar las instrumentaciones. La diferenciación y la demostración de una personalidad propia. El despegue de una banda media a una banda de pabellones. El paso de teloneros de otros a empezar a llevarlos. Tras dos discos picando piedra, el muro que separaba al grupo del mainstream se vino abajo, sirviendo en bandeja la conquista del rock europeo. Adiós a la pose guitarrera “machote”, al dramatismo de postín y a los (en líneas generales) excesos rimbombantes -a los que nos tenían acostumbrados-. Aquí el resultado final está más pulido, mejor enfocado. Con este disco dieron en el blanco. Las canciones rockeras (‘Stockholm Syndrome, ‘The Small Print’) son intensas pero no persiguen el virtuosismo trivial, y buscan algún giro efectivo, ya sea melódico y luminoso (‘Thoughts of a dying atheist’), o sinuoso y catártico (‘Hysteria’, ‘Time is Running Out’). Y las intimistas, son conmovedoras y emocionales, pero sin resultar ni barrocas ni planas (‘Falling away with you’, ‘Blackout’, ‘Sing for Absolution’ o la maravillosa ‘Endlessly’). Y como clímax del disco, ‘Butterflies and Hurricanes’: trepidante, sofisticada, intensa, y con una bipolar estructura sinfónica declarando abiertamente sus intenciones: “You’ve got to change the world and use this chance to be heard’. Y vaya si aprovecharon la oportunidad. [9,25]
Black Holes and Revelations (2006)
El más difícil todavía. Las ganas de seguir sorprendiendo, una vez liberados de sus posibles complejos e instalados como una “arena band”, para escaparse de lo previsible y volver a convencer. Aunque esta vez, deteniéndose en la virguería, en la floritura. Es un disco portentoso, histriónico y excesivo, pero a la vez entretenido, ecléctico e imprevisible. ¿O acaso alguien se esperaba un primer single como ‘Supermassive black hole’? Si habría colado como tema cualquier pop star (Kylie, Britney…), o como canción de cualquier grupo de “art-rock” (si la firmasen Franz Ferdinand, nos la creeríamos). Desde el inapelable single ‘Starlight’, a las hercúleas ‘Assassin’, o, sobre todo, la arraso-con-todo-como-hacían-los-hunos ‘Knights of Cydonia’, pasando por las scifianas ‘Exo-Politics’ o ‘City of Desilusion’, o por el esqueleto constituido por las trepidantes ‘Take a Bow’, ‘Map of the Problematiqué’ y ‘Glorious’ (que cierra una aparente estructura circular), una atmósfera de película de acción nos invade. Quizá con demasiados efectos especiales, y con algunos momentos evidentes (‘Soldier’s Poem’ o ‘Invincible’, a pesar de sus esperanzadores crescendos, suenan forzadamente épicas), pero en que la adrenalina mantiene tu atención durante todo su minutaje. Y eso no es nada sencillo. [8,75]
The Resistance (2009)
Una de los causas de debate más controvertidas del año. Más incluso que el cantera vs. cartera del Barça-Madrid. O que, dentro del indie, la división entre admiradores y detractores de Animal Collective o de Joe Crepúsculo. ¿Discazo o truñazo? Posiblemente, ni una cosa ni la otra. Aunque ambicioso, la decisión de ser ellos mismos los productores (vamos, que Matt Bellamy se lo guisa y se lo come, y sus “acompañantes” le secundan) resulta agotadora, por lo excesiva de su propuesta. Han desarrollado ciertas ideas pasándose de vueltas, huérfanos de la figura de un productor que les parase los pies. Contiene hallazgos fantásticos, siguiendo quizá una línea continuista con su anterior álbum, y sirviendo de ganchos para el oyente potencial (‘Uprising’, o ‘Resistance’ son incontestables), pero otras canciones descolocan por su tendencia urban bailable: ‘I Belong To You’ o ‘Undisclosed Desires’ suenan excesivamente artificiales, y ‘Unnatural Selection’ y ‘MK Ultra’ pretenden transmitir una sensación de marcialidad colectiva, dentro de la teoría pseudo-anarco-conspiración política paranoide que parece regir las directrices de un disco que se podría encontrar en el recorrido entre el synth-pop oscuro de Depeche Mode (o el electropop de A-Ha) con el rock sinfónico más clásico (sí, innegables las reminiscencias a Queen en ‘United States of Eurasia’). En el fondo, suena como una mezcla entre ’1984′ y el musical ‘”We Will Rock You”, en el que la actitud de tomarse tan en serio un mensaje alarmante y escéptico resta credibilidad. Buscando referentes recientes: de una pretendida obra capital de un grupo puntal de esta década, debido a lo desigual, disperso, heterogéneo, y antinatural de algunos arreglos (van “con calzador”) acaba recordando más al ‘Black Parade’ de My Chemical Romance si estuviese ambientado en el melodrama de ‘Crepúsculo’, de manera que desluce el titánico esfuerzo de la “opera sinfónica” ‘Exogenesis’. Tranquilos: son recuperables. Solamente les ha salido un plato con demasiadas especias, con una salsa excesivamente condimentada amenazando con arruinar un plato de digestión pesada, pero todavía creemos que hay materia prima suficientemente buena como para seguir dándonos banquetes. [6,75]
PD: Y de regalo, este delicioso playback de Muse en Italia. Fijáos bien en la distribución de los músicos.
2 diciembre, 2009at 23:08(#)
Una vez más, INCREÍBLE análisis
)))))))
Totalmente de acuerdo e cada adjetivo…excepto en todos los que conciernen al último disco (en algo tenía que discrepar)
Y es que…The Resistance… no se me parece en nada a una mezcla entre 1984 y we will rock you (muy buena, por cierto! jajaja)…. a mi me recuerda más al In Rainbows de Radiohead. Y mira que si en algo discrepo desde siempre es que Muse se parezcan realmente a ellos… pero en fin, está tan aceptada la analogía que he de claudicar a la masa! (jo jo jo). Y digo que me recuerda al In rainbows porque me parece el típico disco sobre el que descansaban unas expectativas excesivas y … que una vez más, requiere de una visión colectiva y sobre todo una PERSPECTIVA para ser analizado.
3 diciembre, 2009at 11:17(#)
siempre afirmaré q si de alguien beben Muse es de Jeff Buckley y no de Radiohead, y el primer disco es el ejemplo más claro.
Me parece un grupo grandioso, de lo mejor de la década que terminamos(q por cierto, aún nadie le ha puesto nombre).
A mí el último disco me encata, aunque reconozco que puede que sea para fans, y sinceramente, gana con las escuchas.
Enhorabuena por el análisis, uno de placebo tb estaría bien.
3 diciembre, 2009at 13:22(#)
Completamente de acuerdo con el análisis hasta “Absolution”: excesivos, histriónicos, melodramáticos, demasiado deudores de Radiohead y con un puntillo hortera a veces. Pero se les perdonaba porque tenían canciones, algunas tan increíbles como las que has enlazado (la guitarra de “Hysteria” es increíble).
Pero a mí en la siguiente pirueta ya me perdieron. me dejaron atrás, me cogieron ventaja. ¿Demasiadas especias? ¡Y tanto! Ahora sirven platos que me resultan muy, muy indigestos. A veces me parece como si, para no estarse quietos, estuvieran disparando a todas partes para ver si en alguna aciertan. Sobreproduciendo a saco y sin mucho criterio.
De lo último… creo que “Undisclosed Desires” es lo peor que han escrito nunca y empezar a meter canciones en pelis de “Crepúsculo” no puede ser una buena señal de ninguna de las maneras.
Quién sabe, puede que vuelvan y algún día facturen otro hit como los de los viejos tiempos, pero desde luego a mí no me tendrán pendiente. Y no creo ser el único que se ha dado de baja…
3 diciembre, 2009at 15:23(#)
Desde mi punto de vista lo que pasa con este último disco es que, como con todos los discos que saca un grupo relativamente consolidado, todos le vamos a buscar el fallo. Para poder decir con una caña delante: Se les fue de las manos…ya no es lo que era… Es una actitud ruin deliciosamente humana. El ver caer. La envidia.
Jactarse de nuestra capacidad como críticos musicales está muy bien, pero para analizar de verdad un disco hay que esperar. Darle tiempo, que madure o que se pudra directamente. Conozco casos de fans de Muse que afirman con la cabeza bien alta que este disco es un truñazo y que luego descubres que ni siquiera lo han escuchado entero. Eso me recuerda a lo que pasó con el Black Holes & Revelations unos meses después de lanzarlo y ahora la mayor parte de la gente opina que es un gran disco.
Son “our hopes and expectations” (citando a los protagonistas) las que hacen que nos predispongamos a la decepción. Por eso yo espero.
Y por otro lado utilizo mi comentario para añadir que por muy grandes y taquicárdicas que fuesen las esperanzas depositadas en el In Rainbows pocos grupos pueden presumir de haber dejado boquiabiertas a las orejas del mundo entero con semejante obra de arte en su discografía . Viva Thom Yorke y larga vida a su depresiva música que hace mi vida más feliz.
3 diciembre, 2009at 21:25(#)
@Gabihey. Gracias por los cumplidos. Y hombre, no sé, en mi caso, que (ya sé que soy raro) empecé con Radiohead por el ‘In Rainbows’, dudo mucho que alguien se enganche a Muse por ‘The Resistance’. Y hombre, la perspectiva se gana con el tiempo, pero interesaba hacer la crítica de este disco este año.
@Telemaco24: Pues sí, de Jeff Buckley bebe… pero estando muerto y con sólo un disco, prefiero meter en el saco a “Radiojé”. Pero sí, también recuerda a él.
Gracias por el cumplido. Y lo de Placebo… se podría hacer, pero el día que consiga acabarme del tirón el ‘Battle for the sun’. No sé por qué, pero no soy capaz de prestarle atención… Últimamente no tengo el cuerpo para ellos. En cuanto giren por España o sean “noticia”, intentaré recogerte el guante.
@Poliptoton. Lo de meter canciones en Crepúsculo ya lo habían hecho con “Supermassive black hole”. Y en la primera parte, también salía una canción de Thom Yorke. Y creo que la segunda BSO, al menos por nombres, mola. Cuando esté en Spotify (igual ya está y voy de bocazas), le pegaré una escucha. Pero al menos tiene cartel… Y en cuanto a lo de las bajas, pienso que son más numerosas con ‘The Resistance’. Aunque bueno, yo ya no estoy enganchado a ellos como con el ‘Absolution’ (las escuchas del perfil de Last.Fm fue para hacer este post).
@Holly Golightly: Thom Yorke tiene mucho talento, pero también está muy “consentido” por sus fans. Su disco en solitario es un truñaco. Y dicho con el tiempo. Y que conste, me estoy despojando de los prejuicios y creo tener una opinión bastante neutra sobre los grupos. Sólo me quedan dos borrones en cuanto a los prejuicios: Bjork y Animal Collective. No acabo de ver las maravillas que aprecia el resto.
4 diciembre, 2009at 21:13(#)
Javimetal,
Thom Yorke tiene algunas grandes canciones en su disco. Reconozco que me produce ganas de cortarme las venas, que la vida no merece la pena…y todo eso. Pero él es así, depresivo. Sin fase maníaca.
A mí me parece normal que esté consentido, también lo están los Jonas Brothers jejeje…perdona estoy febril. ¿De todos modos de qué sirve una opinión neutra sobre los grupos? Yo espero no tenerla nunca. Pierde todo el encanto. ¡Recupera tus prejuicios, Javimetal¡
No atiendo a razones con Radiohead. Me gustan y punto. Y ahora voy a seguir comiendo frambuesas y viendo lo mal que va el mundo.
5 diciembre, 2009at 16:53(#)
[...] de golpe y porrazo parecía que nos habían contratado como coro de Muse (inglés macarrónico aunque muchos de allí tuvieran el First) y más de uno ofreció a Matthew [...]
6 diciembre, 2009at 13:13(#)
Opino lo mismo que has puesto en tu crítica, que, por cierto,
¡es excelente! sabes utilizar los adjetivos acordes a cada disco
Por suerte, yo sí que pude ir el día 24, y me pareció un concierto increíble, más de lo que esperaba.
Espero que sea cierto el rumor de que actuarán en el Estadio Olímpico… Aunque preferiría que fuese antes, no sé si podré esperar hasta septiembre!
Saludos
20 febrero, 2011at 18:46(#)
[...] Honey’ es descomunal, y la cantidad de grupos que han bebido de él es inmensa. ¿Existirían Muse sin la textura, potencia, tensión y grandilocuencia de riffs como los de ‘The Bends’, [...]
5 mayo, 2011at 11:54(#)
Love the post, look forward to reading more.