
Siempre se ha dividido la literatura en dos categorías básicas: la infantil y el resto. Si preguntamos a cualquier persona de la calle en cuál de estas categorías colocasen, por ejemplo, los archiconocidos “Harry Potter” la respuesta sería casi invariablemente “infantil”. Lo mismo sucedería con “Momo” o “Alicia en el país de las maravillas”, por citar algunos. La pregunta que nos hacemos hoy es… ¿seguro que son libros para niños?
La literatura infantil se caracteriza, en general, por 3 cosas: las ilustraciones, el vocabulario y el final feliz. Ilustraciones para que los pequeños que lo leen no se cansen de ver letra tas letra y tengan dibujos en los que guiar y basar su imaginación; vocabulario simple para que comprendan la historia y así no pierdan el interés en algo que no comprenden; y final feliz, en general, porque en aquella etapa de nuestras vidas, todavía no sabíamos que los malos también ganan a veces.
Otro de los tópicos de este tipo de libros es la moraleja. Si eres bueno, los Reyes Magos te traen un regalo en Navidad, si eres valiente salvarás a la princesa, si sabes mucho descifrarás el enigma y encontrarás el tesoro, etc. Cada uno de los villanos representa un vicio, un defecto, algo que debe ser evitado. Pensemos en “Matilda”, por ejemplo: Trunchbull era bruta, opresiva, obtusa y autoritaria, todo aquello que un niño teme, aquello en lo que no se quiere (y no se debe) convertir. La madrastra de Cenicienta, la bruja de Blancanieves, el lobo feroz… y tantos otros. El cine y los dibujos animados continúan esta especie de tradición y ahí tenemos a Pierre Nodoyuna, al Team Rocket o a Gargamel. La lista es interminable.
Pero, volviendo al tema, ¿cómo de infantiles son algunos de esos libros infantiles? Desde la perspectiva de un niño, cualquiera de los que así etiquetamos lo será pero, desde la perspectiva de un adulto, en muchos de ellos se esconden cosas de las que un niño no se puede percatar. La crítica social camuflada bajo las líneas e ilustraciones de “Alicia en el país de las maravillas” es un ejemplo de tantos otros entre los que se podrían incluír “Momo”, “El Principito” o “La Historia interminable”.
Para explicar esto con un poco más de detalle hablaremos de cada uno de estos libros infantiles que no lo son tanto… pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.
16 noviembre, 2009at 1:04(#)
Mad Hatter,totalmente de acuerdo contigo, y hago referencia a uno de los libros que citas, Alicia en el país de las Maravillas: algunos de sus diálogos esconden más filosofía que otros libros que, supuestamente, tratan temas filosóficos.
Y si me permites “barrer para casa”, debo decir que ocurre lo mismo con el mundo del comic: la cosa no siempre es tan simple como que el bueno pelee contra el malo, hay mucho (muchísimo) mensaje detrás. Pero como tú bien dices,”esa es otra historia y deberá ser contada…”
17 noviembre, 2009at 14:18(#)
Estoy con vosotros!
Centrándome en Harry Potter,hay una complicada trama, por no hablar de las innnumerables hojas que ocupan sus 8 libros. Creo q calificarlo como infantil está un poco fuera de lugar.
Además y, generalizando, creo que clasificar por edades la literatura no es lo idóneo; todo va en la capacidad de comprensión que tenga el individuo en si.
18 noviembre, 2009at 14:48(#)
Yo también estoy de acuerdo con todo lo expuesto e iba a poner el mismo ejemplo de Harry Potter, que es el que más fresco tengo en mi mente. Desde luego que infantil no lo veo, en tal caso adolescente pero bueno…el número de adultos que lo hemos leído y nos ha gustado creo que es muy considerable como para considerarlo una cosa de “teenagers”…
Además, tal y como son ahora los dibujos y programas infantiles…llenos de violencia, de sexo, de palabrotas, creo que infantil queda poco.
Manderley.
4 diciembre, 2009at 21:02(#)
¡Shhhhhh! Dejad que los mayores sigan creyendo que son libros para niños… así nos los dejarán leer, seremos más listos de lo que creen ellos y cuando al final crezcamos (y Peter se entristezca porque hemos cerrado la ventana) los hombres grises no podrán engañarnos, Cornelius Fudge nunca será Primer Ministro y jamás dejaremos que alguien nos corte la cabeza
Que aunque disimulemos bien, sabemos que los Reyes Magos también tuvieron que engañar a Herodes y que el lobo en realidad se los comió a todos.
28 julio, 2010at 19:19(#)
[...] un hilo de hace ya tiempo en ReySombra (libros para niños que lo son… ¡o no!) y ahora que se ha calmado la euforia que las películas de Burton siempre causan, es hora de [...]